Bolsonaro y Lula agitan a sus bases en el mayor colegio electoral de Brasil
Sao Paulo, 10 jul (EFE).- El presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva movilizaron este sábado a miles de sus simpatizantes en Sao Paulo, en un anticipo de la dura batalla que librarán en el mayor colegio electoral de Brasil, clave para los comicios del 2 de octubre.
Faltan 85 días para las elecciones, pero Brasil ya está sumergido en el clima de una campaña que el líder ultraderechista plantea como «el bien contra el mal» y el dirigente progresista como «el amor contra el odio», en un contexto altamente polarizado.
«Nosotros somos la mayoría del país, la mayoría del bien, y, en esa guerra del bien contra el mal, el bien vencerá», aseguró el actual jefe de Estado ante centenares de feligreses evangélicos.
Aun así, esa amplia ventaja de Lula sobre Bolsonaro se reduce en Sao Paulo, hogar de 35 de los 150 millones de electores brasileños. Una encuesta divulgada el jueves por la firma Genial/Quaest prevé incluso un empate técnico entre ambos en la región más rica del país.
Por ello, los dos aspirantes están centrando buena parte de sus esfuerzos en ganarse la confianza de los paulistas.
LULA CULPA A BOLSONARO DEL HAMBRE
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) realizó un acto en la periferia de Sao Paulo, su cuna política, donde trabajó como metalúrgico y lideró manifestaciones masivas en tiempos de la dictadura militar (1964-1985).
En un discurso enérgico, el exmandatario tachó a Bolsonaro de «fascista» y le atribuyó los «33 millones de brasileños que hoy se van a dormir sin tener algo que comer».
Además, recriminó a los empresarios que «solo» se preocupan por su plan de política fiscal y «no abren la boca» para hablar de los salarios de los trabajadores.
«Ellos piensan que al pobre solo le gustan cosas de tercera (categoría). ¡Qué vergüenza! Al pobre le gusta comer bien, vestirse bien y, sobre todo, nos gusta ganar bien, tener respeto; ése es el mundo que vamos a crear», expresó.
Por su parte, Bolsonaro se rodeó de fieles evangélicos en la capital paulista, como ya hizo en el último mes en otras ciudades del país, con el objetivo de levantar su baja popularidad.
Brasil sufre hoy una inflación galopante (12 %) y un desempleo de dos dígitos (11 %), a lo que hay que sumar el último escándalo de corrupción destapado en el Ministerio de Educación, en el que están implicados pastores evangélicos próximos al mandatario.
En este marco, el capitán retirado del Ejército busca impulsar su imagen entre los seguidores de las iglesias pentecostales, que tienen una enorme influencia política, reforzando su agenda conservadora de valores.
«Estamos en contra del aborto, la ideología de género y la liberación de las drogas. Somos defensores de la familia brasileña», afirmó.
A 1.000 kilómetros de distancia, uno de sus tres hijos dedicados a la política, el diputado Eduardo Bolsonaro, participó en una marcha en Brasilia para exigir una mayor liberación del uso de las armas de fuego, política defendida por su padre.
DOS DELFINES PARA EL GOBIERNO DE SAO PAULO
Además de presidente, los brasileños irán a las urnas en octubre para renovar las cámaras legislativas y escoger a los gobernadores regionales y, en este sentido, el estado de Sao Paulo también se presenta como una batalla entre Lula y Bolsonaro.
Dos de sus delfines disputarán la Gobernación paulista: el exalcalde y excandidato presidencial del PT Fernando Haddad y el exministro de Infraestructura de Bolsonaro Tarcísio Gomes de Freitas.
Ambos acompañaron a los dos aspirantes presidenciales en los actos de este sábado.
En este caso, las encuestas anticipan igualmente una victoria holgada de Haddad, al que se le ha allanado el camino tras desistir el exgobernador paulista Márcio França, quien se sumó a la campaña de Lula y finalmente disputará un escaño en el Senado.


