Enfoque Global

Crisis diplomática en Qatar: escasez creada por el bloqueo de Arabia Saudita y otros vecinos

«Cuando se anunció el bloqueo todo el mundo corrió a los supermercados para acumular reservas, pero la locura duró dos días».

Teo Kermeliotis, un periodista griego que vive y trabaja en Qatar, dice que en el día a día del país no se siente el aislamiento al que sus vecinos decidieron someter al país.

Fue el 5 de junio cuando Arabia Saudita, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Libia hicieron público que cortaban las relaciones con la pequeña península del golfo Pérsico, tras acusarla de «apoyar a grupos terroristas», incluido el autodenominado Estado Islámico, algo que Doha niega rotundamente.

Y anunciaron que cerraban las fronteras marítimas, aéreas y terrestres que comparten con Qatar.

«Sin embargo, en la vida real este bloqueo no está teniendo efecto», cuenta el periodista y explica que las estanterías de las tiendas vuelven a estar llenas.

El país, totalmente desértico, importa el 90% de sus alimentos. Hasta ahora lo hacía por la frontera terrestre con Arabia Saudita y el puerto de Yebel Ali, en Emiratos Árabes Unidos.

Pero estas vías de acceso «se pueden reemplazar y, de hecho, las hemos reemplazado en un día», declaró el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, el pasado miércoles.

«Los qataríes pueden seguir viviendo en las mismas condiciones«, en el país con la renta per cápita más alta del mundo, sentenció Al Thani, el descendiente de una familia que ha controlado la nación desde el siglo XVIII.

Eso se debe al plan de seguridad alimentaria que las autoridades qataríes se apresuraron a poner en marcha nada más anunciarse el bloqueo, y por la búsqueda de fuentes de abastecimiento alternativo.

Así, la falta de productos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos los ha suplido con víveres procedentes de otros países.

Iránya anunció el envío de cinco aviones con toneladas de alimentos al país del Golfo.