La recuperación de una escuela
Por Máximo Gómez Ramos
Para todos los «calidonienses y marañoneros» que nos deleitamos corriendo por los amplios pasillos y patios de la Escuela República de Venezuela -estructura que según el turno, también era Gil Colunje, José De Obaldía y República de China – fue triste ver como la otrora majestuosa mole, pintada en 2 tonos de gris, desaparecía junto al Marañón y la Renta 5.
Fue triste ver como los «ahora o nunca» olvidaron su «bastión de luchas» y en lugar de reclamar la preservación de tan histórica edificación educativa, se dedicaron a disfrutar de los frutos de sus «movimientos economicistas» y no se percataron que los «señores piedreros» (como les decía «Juanca») se habían llevado la placa de bronce conmemorativa de sus hazañas huelguistas.
Y así la Escuela República de Venezuela fue ocupada por indigentes, ratas, perros, gatos y todo tipo de alimañas, ante la mirada impávida de los gobiernos de turno… y los «ahora o nunca», nunca más pasaron cerca de la sede de sus marchas reivindicativas.
Hoy esa imagen dantesca que avergonzaba a quienes en sus aulas aprendimos el «abc» y en sus patios jugamos, vemos con gran regocijo que – por fin – un gobierno PRD va a levantar de entre las cenizas – cual Ave Fénix – a la imponente Escuela República de Venezuela y el bullicio de la muchachada se escuchará – como música alegre – en todo su entorno.
Presidente Cortizo, tenga la seguridad que esa obra es justipreciada por el pueblo.


