Dinero

Empresarios pueden asumir un importante aumento del salario mínimo pero la mezquindad no se los permite

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Los empresarios panameños pueden tolerar sin ninguna dificultad económica un importante aumento de salario mínimo a sus colaboradores, pero el egoísmo y la mezquindad no se lo permite.

Esa es la conclusión de dos abogados consultados por La Verdad Panamá, luego del fracaso de la Comisión Nacional de Salario Mínimo que no pudo concretar un acuerdo entre las partes.

El abogado Martín González señaló que el gobierno se va a inclinar del lado de los empresarios, quienes tienen de excusa el tema de la pandemia, el mes de protesta en contra de la mina, para no dar un salario mínimo cónsono con la realidad.

El abogado destacó que los propios funcionarios que son parte de la comisión han hecho los estudios y saben que bajo el concepto de una canasta básica ampliada que incluye también el renglón diversión, un salario mínimo debe estar por el orden de los mil dólares

«Todo ser humano no solamente tiene derecho a tener una dieta bien balanceada sino que también como ser humano tiene derecho a vestido, tiene derecho a diversión tiene derecho a salud aspectos adicionales que se anexan a la canasta básica alimenticia y que se conoce como la canasta básica ampliada», señaló.

Aseguró que hoy por hoy, eso no se está dando pero de acuerdo a las ecuaciones que los funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas hacen, el salario mínimo debe estar por el orden de los mil dólares.

Citó el caso del supermercado El Machetazo que en este momento está ofreciendo a un ayudante general salarios por encima del mínimo 750 dólares.

El abogado sostuvo que eso indica que las grandes empresas pueden tolerar un aumento de hasta mil dólares  mensuales sin que eso afecte la economía del negocio.

Sostuvo que el problema es que los empresarios no son una clase patronal como tal sino un grupo de gente que quiere hacer un negocio y que el Estado le garantice la ganancia y que si tienen pérdidas y que el Estado igual les ayude a paliar ese problema y así cualquiera puede ser empresario.

«Para los empresarios lo ideal sería que los trabajadores les digan no me pague la quincena quédate con ella no me pagues décimo, no me pague vacaciones», señaló.

González aunque avala un salario de mil dólares, dijo que esa cantidad de dinero no alcanza para una familia donde hay un solo ingreso y cuatro personas formando parte de ese hogar.

«Los tiempos en que una sola persona trabajaba que era el padre de familia que traía los ingresos y la esposa se quedaba con el cuidado de los hijos y el mantenimiento del hogar eso no se puede hacer porque el salario mínimo no alcanza», dijo.

El jurista Ramiro Guerra rechazó los argumentos de los empresarios para no dar un buen aumento a los trabajadores. «A los empresarios les fue bien tanto en tiempo de la pandemia como en el mes de protesta a nivel nacional por el tema minero y solamente las pequeñas empresas y los trabajadores se vieron afectados», dijo.

Guerra sostiene que la economía en Panamá se mueve y se recupera rápidamente y ellos mismos lo han reconocido, pero se niegan a dar un buen aumento a los trabajadores.

«La frase de que los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres es una realidad no es demagogia y tampoco es una consigna es totalmente cierto«, destacó.

Explicó que la acumulación de riquezas y de capital en Panamá es grande y eso nunca ha parado, pero los empresarios cada vez que se sientan en la mesa a negociar inventan mil cosas, tales como condiciones de vida, factores de producción encarecidos, guerras internacionales y pandemia, excusas que rechaza el jurista.

El salario mínimo se estableció a inicios de la década del 60, tras la marcha del hambre y la desesperación que partió desde la provincia de Colón hacia la ciudad de Panamá.

En 1972 con la creación del Código de Trabajo se estableció que cada dos años la Comisión Nacional de Salario Mínimo revisaría el tema, pero durante muchos años en dictadura no se hizo tal revisión.

Según ambos juristas, al final del camino, seis meses de reuniones son una pérdida de tiempo porque los intereses políticos prevalecen por encima de la realidad.

El gobierno va a preferir inclinarse hacia la patronal a fin de que los ayuden con la aspiración política específicamente en el tema de las donaciones, dijo González.

Mientras Guerra asegura que el nuevo salario mínimo será algo ínfimo muy bajo y hasta ridículo.