¡Adiós Betania! Sufrimos un revés
Por Roberto Rolando RODRÍGUEZ.
Betania, una perrita de la calle que rescató mi hija Ingridt, murió anoche. Su muerte fue repentina y una gran sorpresa. Hace 8 días enfermó. Hace una semana, mi hija Ingridt me pidió le asistiera llevarla rápido al médico, porque no quiso comer la cena ni desayunar y tenía fiebre. El doctor Daniel Olmedo, le diagnosticó una Erliquia, según los síntomas de fiebre y falta de apetito, exámenes de laboratorios y pruebas técnicas veterinarias. Daniel, le recetó, y le vimos tres días de mejoría, pero otra vez el domingo recayó para no darnos la oportunidad de verla vivir más con nosotros. Esta vez, tan rápido como ligero, aparece en costado izquierdo una masa o coágulo extraño que le llama la atención al Doctor Daniel y nos advierte su preocupación. Quedamos en shock. Betania, vagaba hace un año en las calles, mi hija la rescató y la esterilizó, pero antes se nos escapó en El camino Real de Betania al asustarse frente a Spay. Fueron tres días de búsqueda, madrugando desde Arraiján, hasta que la ubicamos refugiada en una casa en remodelación en Betania, por eso su nombre a la que respondía de inmediato cuando se le nombraba. Desde aquel día, le tomamos más cariño. Silenciosa y concentrada con sus delicados oídos de alta frecuencia, aunque no la queríamos para policía sino como parte de la familia como mascota, sus ladridos nos advertía de presencia de extraños. Se sentaba en el portal y cuando el sol era calcinante, Betania aprovechaba los rayos del sol para broncearse. Su cola corta nos transmitía y contagiaba alegría cuando nos veía llegar. Su saludo era estirarse y esperar una caricia. Y cuando eran las 4:40 pm su cola era una espiral de movimientos y su paseo en círculo, nos comunicaba, junto al mascota Lucas, que tardábamos en sacarlos a pasear en carro y correr por los llanos de Costa Verde en el Oeste. Si, ella era feliz, mi hija Ingridt, su mamá. Tito y yo éramos más felices, porque disfrutamos que su calidad de vida había cambiado. Ya no estaba en la calle sino formando parte de un hogar, donde rápidamente se educó, dormía en su cama acolchonada, donde sabía dirigirse a tomar agua, como manejar sus horarios para sus alimentos y hacer sus necesidades. Pero hace 8 días, todo cambió y muy rápido. La erliquia, no solo estuvo incubada en ella durante tiempos, sino que le provocó, en el tiempo que anduvo en las calles, enfermedad renal que le desarrolló un cáncer que no le dio más tiempo para disfrutar su calidad de vida reciente. En 8 días, ese cáncer maldito y silencioso, no la perdonó y se le desarrolló por varios órganos, y en 8 días Betania sufría y nosotros también y frente al doctor Daniel su vida se apagó y hoy, jueves es nuestro primer día sin ella. Lucas su compañero de sinfonía hoy está solo y triste igual que Ingridt y todos nosotros. Esta foto le fue tomada en octubre de 2023, en esa fecha la ofrecíamos en adopción en algunas ferias, no se logró padrinos más sin embargo, estábamos nosotros felices con ella. Hoy no verla nos causó tristeza, e Ingridt no contó con su compañía mientras ella laboraba porque era una excelente acompañante a sus pies. NUNCA LE FALTO NADA. Querer una mascota o un perro, es querer a un familiar, por eso la vamos extrañar.


