«Hay que limpiar esa porquería que hay en la Asamblea» exige Guillermo ‘Willy’ Cochez
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El exdiputado y abogado Guillermo «Willy» Cochez lanzó duras críticas contra el manejo de recursos en la Asamblea Nacional, al exigir una depuración profunda de la planilla estatal, afirmando que “hay que limpiar esa porquería que hay en la Asamblea Legislativa” y que cada diputado debe tener derecho a nombrar su personal con una partida máxima de $20,000 mensuales.
Cochez denunció que el descontrol actual en el uso de fondos por parte de los diputados no es nuevo y ello se agigantó durante la administración de Ricardo Martinelli, que decidió comprar diputados.
Las irregularidades siguieron en el gobierno de Juan Carlos Varela, quien pagó planillas de delegados del PRD para que ganara Pedro Miguel González y perdiera Ernesto Pérez Balladares”, recordó.
Afirmó que el Ejecutivo es cómplice del desorden, al mantener un presupuesto elevado para el Legislativo. “¿Quién le da la plata a la Asamblea? El mismo gobierno, durante el presupuesto. El gobierno debe decir ‘vamos a poner orden aquí’, pero para complacer a la Asamblea le han mantenido casi $200 millones”, cuestionó.
Durante su paso por la Asamblea, Cochez aseguró que el presupuesto era de $12 millones, y que cada diputado contaba con una partida de 4,000 balboas para nombrar a su personal.
Explicó que hoy en día cada diputado pudiera tener una partida de $20,000 para contratar a su personal y se podría reducir a la mitad el gasto actual.
El exdiputado instó a aprovechar el receso legislativo de dos meses para depurar la planilla. “Sugiero que en estos dos meses se limpie esa porquería. Cada diputado debe presentar su lista de personal hasta los $20,000, y los demás para afuera. Yo creo que se puede hacer”.
Criticó además la desproporción actual en los fondos asignados: “Cuando yo era diputado no usaba más de $4,000 por mes. Ahora hay diputados con $250,000, otros con $220,000. ¿Eso qué es?”, cuestionó.
Finalmente, pidió que se tome una decisión conjunta entre la Asamblea, la Contraloría y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para reducir el presupuesto del Legislativo.
Cobrar sin trabajar es inaceptable
Por su parte el abogado Alfonso Fraguela subrayó que ningún servidor público debe cobrar un salario si no presta servicios al Estado.
“La labor del Contralor está enmarcada dentro de las atribuciones que señala la Constitución Política, en el Título IX de la Hacienda Pública, Capítulo 3, Artículo 280”, expresó Fraguela, añadiendo que “es correcto que el servidor público que no labora, no puede ni debe devengar un salario del Estado por un servicio no prestado a éste”.
El jurista reconoció, sin embargo, que algunas acciones recientes podrían estar afectando a funcionarios que sí cumplen con sus funciones.
“Pareciera que se ha desatado una cacería de brujas en ese sentido, afectando a quienes sí realmente están haciendo al pie de la letra las funciones por las que fueron contratados”, advirtió.
Pese a esa advertencia, Fraguela dirigió su crítica directamente a la Asamblea Nacional, al señalar que es este órgano el responsable del nombramiento del contralor, tal como establece el artículo 161, numeral 5 de la Constitución. “Esto viene a caldear los ánimos en el primer Órgano del Estado”, expresó.
A juicio del abogado, si existen omisiones o irregularidades en el cumplimiento de las funciones por parte de los servidores públicos, deben ser enfrentadas con los mecanismos legales correspondientes.
“Existe un Código de Ética de los Servidores Públicos aplicable a todos por igual sin excepción ni cargo alguno, contemplado en el Decreto Ejecutivo 246 de 15 de diciembre de 2004”, recordó.
Fraguela dejó claro que la fiscalización es un deber constitucional y no una persecución, y que la Asamblea no puede seguir ignorando los señalamientos públicos.
“El país no puede continuar tolerando que se mantenga en planilla a personas que no trabajan. Es momento de que cada institución, comenzando por la Asamblea Nacional, asuma su responsabilidad con transparencia y coherencia”, concluyó.


