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Colón en llamas: expertos advierten que la violencia amenaza con tragarse la provincia

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Entre el estruendo de las balas, el miedo en las calles y los puertos convertidos en trampolín del narcotráfico, dos voces expertas lanzan un grito desesperado: la provincia está en riesgo de perderse.

Provincia fallida” y un pueblo condenado al encierro

El criminólogo Álvaro Menéndez Hijo no se anda con rodeos: “La provincia de Colón en estos momentos está demostrando ser una Provincia Fallida”.

En sus palabras, la violencia no es casualidad, sino el resultado de una combinación letal: pobreza, desempleo, familias destruidas, drogas, pandillas y un sistema judicial inoperante.

“Los colonenses viven cuasi prisioneros de la violencia”, lamenta. Y lo que más le indigna: “¿Cómo es posible que con tantos terminales portuarios y la Zona Libre, la provincia no tenga un empleo digno para su gente?”.

Puertos bajo la sombra del narco

Para Menéndez, los puertos son el botín que explica las matanzas: “Los homicidios son producto de las pugnas entre organizaciones criminales nacionales e internacionales”.

Advierte que Colón es codiciada por el narcotráfico porque desde sus muelles se pueden enviar cargamentos contenerizados hacia Europa y Estados Unidos.

La prevención debe empezar en los puertos. Si no se controla el trasiego ilícito, Colón será cada vez más sangrienta”, sentencia.

Camargo: “Primero hay que aplastar a los bichos”

La visión del experto en seguridad nacional Felipe Camargo es cruda y directa: “Los sicarios no son resocializables. Como están las cosas, primero es aplastar a los bichos. Y después del escarmiento, los que quedan, los sumas”.

Camargo insiste en que el primer objetivo es retomar el control de los puertos, pues mientras estén en manos del crimen organizado, Colón seguirá ardiendo. “Los gringos ya usan la fuerza letal en el Caribe. Colón es el Caribe”, advierte con tono cortante.

¿Prevención o mano dura?

Menéndez apuesta a un programa criminológico integral, con educación, inclusión social y participación comunitaria.

Camargo exige golpear con fuerza bruta primero.
Dos posturas distintas que, sin embargo, coinciden en un mismo punto: Colón no aguanta más.

El grito que no se puede ignorar

Ambos expertos coinciden en que la indiferencia es mortal. “Colón está olvidada y abandonada. Si no se rescata ya, quedará en manos de la violencia”, clama Menéndez.

Camargo remata: “El tiempo de los discursos terminó. Primero se aplasta, luego se reconstruye”.

Las cifras de violencia en Colón reflejan con crudeza el diagnóstico de los expertos.

Según registros del Ministerio Público y observatorios ciudadanos, la provincia se mantiene entre las más sangrientas del país.

Tan solo en enero de 2025 se contabilizaron 13 homicidios, ubicando a Colón como la segunda jurisdicción más violenta después de Panamá capital.

El año 2024 cerró con un balance alarmante: más de 100 homicidios en Colón, de un total de 581 asesinatos en todo el país.

La provincia concentró una de las tasas más altas, con un promedio que ronda los 14 homicidios por cada 100 mil habitantes, casi el doble del índice nacional reportado por el gobierno, que es de 8 por cada 100 mil.

En el primer semestre de 2024, el Observatorio Ciudadano de la Cámara de Colón reportó 66 homicidios, apenas detrás de la provincia de Panamá.

Para mediados de 2025, las estadísticas seguían en aumento: entre enero y julio ya se habían registrado 69 asesinatos, la mayoría relacionados con pandillas, narcotráfico y ajustes de cuentas por el control de los puertos.

El patrón se repite año tras año: la mayoría de las víctimas son jóvenes entre 18 y 25 años, ejecutados con armas de fuego en medio de disputas entre organizaciones criminales.

La combinación de pobreza, desempleo y abandono institucional convierte a Colón en un escenario donde la violencia no cede y donde la población vive bajo la sombra del miedo.