Ciencias y Tecnología

Minsa abre el candado y autoriza la introducción al país de marihuana con fines medicinales

Javier Collins Agnew

La Verdad Panamá

El humo blanco salió desde el Ministerio de Salud: Panamá autorizó oficialmente las licencias para la producción, importación y comercialización del cannabis medicinal.

La decisión, publicada este 17 de octubre de 2025 en la Gaceta Oficial N° 30389, marca el inicio de una nueva industria que promete tanto dividendos millonarios como controversias morales.

La resolución del Minsa establece el marco operativo para las empresas que buscan entrar al lucrativo mercado del cannabis terapéutico, bajo la Ley 242 de 2021.

Desde ahora, los interesados podrán solicitar permisos para cultivar, procesar, importar y distribuir productos derivados del cannabis con fines médicos y científicos, en un sistema vigilado por la autoridad sanitaria.

Un negocio con aroma a dólares y polémica

El documento oficial define estándares técnicos y de bioseguridad, pero detrás de ese lenguaje institucional asoma un mercado que mueve miles de millones de dólares en la región.

En países como Colombia, Uruguay y México, el cannabis medicinal ya generó cadenas de exportación y decenas de empleos de alta especialización.

Panamá, sin embargo, llega tarde y con los ojos puestos en la rentabilidad.

Diversos grupos empresariales ven en esta apertura una oportunidad de oro para atraer inversión extranjera y desarrollar un nicho farmacéutico de alto valor agregado.

De acuerdo al documento las licencias quedarán bajo control estricto del Estado, que decidirá quién entra y quién no a este lucrativo negocio.

Tras la aprobación de la ley hace un par de años, grupos religiosos y organizaciones anti-drogas adviertian que este podría ser el primer peldaño hacia la normalización del consumo recreativo.

Médicos e investigadores de salud pública defienden la decisión, asegurando que el cannabis medicinal alivia padecimientos crónicos, desde epilepsias refractarias hasta dolores oncológicos, y que Panamá no podía seguir rezagada ante los avances de la ciencia.

Y, claro, con el candado del cannabis oficialmente abierto, no faltará quien despierte mañana con “dolores crónicos” recién descubiertos, en busca de su receta milagrosa.

Una nueva generación de pacientes muy motivados podría estar naciendo, los que hasta ayer se escondían en la esquina, ahora harán fila en la farmacia.

El proyecto de cannabis medicinal fue frenado durante años por presiones políticas y religiosas, pero ahora cualquier persona podrá consumir la marihuana, con una receta en la mano y sin ningún peligro a ser detenido.