La violencia en el hogar es el reflejo de las desigualdades y una crianza distorsionada
* El Sociólogo José Lasso advierte que los recientes femicidios revelan fallas profundas en la formación social y familiar del país*_
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El reciente repunte de casos de violencia intrafamiliar y femicidios en Panamá, entre ellos los ocurridos en las provincias de Panamá Oeste y Coclé, han encendido nuevamente las alarmas sobre una problemática que, según el sociólogo José Lasso, “se gesta en el corazón mismo de la estructura familiar y cultural del país”.
Lasso, director del Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, explicó que existen tres tipos distintos de violencia que suelen confundirse entre sí: la intrafamiliar, la doméstica y la violencia contra la mujer.
“La violencia intrafamiliar puede darse entre padres e hijos, hijos y padres, o entre parejas. La doméstica ocurre dentro del hogar como tal, y la violencia contra la mujer puede manifestarse tanto dentro como fuera del hogar, en relaciones de pareja, noviazgo o matrimonio”, detalló el académico.
“El problema está en cómo nos criaron”
El sociólogo fue contundente al señalar que las raíces de la violencia se encuentran en la forma tradicional de crianza, donde los hombres fueron educados bajo la idea de que “mandan en la casa” y las mujeres deben ser sumisas.
“Cuando la sociedad evoluciona y las mujeres reclaman sus derechos de igualdad e independencia económica, muchos hombres sienten que su rol está siendo vulnerado, porque fueron criados con una noción distorsionada de poder y autoridad”, explicó Lasso.
Según el experto, este conflicto de roles ha contribuido directamente a los casos recientes de femicidios y agresiones, en los que los agresores ven amenazada su autoridad o su identidad masculina frente al avance de los derechos femeninos.
Educación, desigualdad y el ciclo de la violencia
Lasso también subrayó el papel de la educación y las condiciones económicas como factores que agravan la violencia intrafamiliar.
“La educación debe enseñar convivencia pacífica y respeto mutuo. Debe romper con la idea de que el hombre lidera y la mujer obedece”, señaló.
Añadió que las desigualdades económicas generan tensiones en los hogares, especialmente cuando uno de los miembros siente que su aporte económico le da poder sobre el otro.
“La prevención es clave, no solo los albergues”
Para el director de Sociología, las políticas públicas deben enfocarse en la prevención y no limitarse a atender las consecuencias.
“Los albergues y las leyes son necesarios, pero la verdadera solución está en la prevención. Hay que educar a los jóvenes desde el noviazgo sobre relaciones sanas y respeto mutuo”, afirmó.
Propuso que el sistema educativo, los gobiernos locales y los líderes comunitarios trabajen juntos para romper la idea de que la violencia doméstica “es un asunto privado”.
“Eso de que en pelea de marido y mujer nadie se mete es absurdo. La comunidad tiene que involucrarse. Psicólogos, trabajadores sociales y líderes barriales deben organizar charlas y programas que enseñen nuevas formas de convivencia”, enfatizó Lasso.
Un llamado a reconstruir las masculinidades
Finalmente, el sociólogo José Lasso hizo un llamado a repensar las “nuevas masculinidades”, una tarea urgente en una sociedad que, según dijo, aún educa a los hombres para dominar y no para convivir.
“El respeto entre hombres y mujeres no puede seguir siendo una asignatura pendiente. Si no formamos generaciones con valores de equidad, seguiremos lamentando tragedias que nacen en el hogar y terminan en los titulares”, concluyó.


