Audiencia por red de tráfico de droga en Tocumen destapa logística interna
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
La audiencia que sigue el rastro de 60 presuntos implicados en una organización dedicada a enviar cocaína al extranjero desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen exhibió este lunes la crudeza de una estructura que operaba desde las entrañas mismas de la terminal aérea, aprovechando el acceso laboral de maleteros, agentes de seguridad, personal de empresas tercerizadas y, según la Fiscalía, figuras con mayor poder fuera del entorno aeroportuario.
En sala, el Ministerio Público entró en la fase final de la exposición de imputaciones contra los últimos cinco señalados, detallando con videos, conversaciones telefónicas y trazabilidad de equipajes la forma con la que este engranaje movía maletas contaminadas con clorhidrato de cocaína hacia España, Francia y con miras incluso a Canadá.
Cambio de colillas, rutas internas y acceso privilegiado
Uno de los casos desarrollados fue el de Luis Abel De Gracia, de 26 años, trabajador de una empresa de apoyo aeroportuario.
La Fiscalía explicó que este joven admitió pertenecer a la red y participar en el cambio de colillas de equipaje, la maniobra clave que permitía sustituir la etiqueta original de un pasajero por otra colocada a una maleta cargada con droga.
A De Gracia se le vincula directamente con una maleta que transportaba 20 paquetes de cocaína.
El Ministerio Público ilustró cómo los implicados se movían en tractores de transporte interno, arrastrando carretas cargadas con equipajes de pasajeros entre la Terminal 2 y la Terminal 1.
En ese trayecto interno, lejos de la vista general, realizaban el intercambio de maletas contaminadas, ocultándolas entre el volumen regular de equipaje antes de llevarlas al área de escáner o a las cintas de carga con la ayuda de otros empleados infiltrados.
Otro caso señalado fue el de Cristian Caballero, también de 26 años, igualmente empleado de una empresa que presta servicios al aeropuerto.
A él se le adjudica el manejo de una maleta que llegó al Aeropuerto de Barajas, en España, con 23 paquetes de presunta cocaína.
Caballero era quien recibía y trasladaba equipajes que ingresaban al país, lo que le daba acceso directo a los puntos vulnerables donde se manipulaban las maletas contaminadas.
Agentes de seguridad y personal de bodegas también en la red
La Fiscalía también llevó al estrado la participación de Luz Marilyn Velázquez, una de las tres mujeres implicadas y agente de seguridad de una empresa privada dentro del aeropuerto.
Su trabajo consistía en recibir y subir las maletas para pasarlas por el escáner, una función que garantizaba la continuidad y el éxito del proceso, pues el grupo necesitaba ojos y manos internas en cada etapa del manejo de equipajes.
La investigación también reveló que parte de las maletas ingresaban por el área verde del aeropuerto, donde operan bodegas de varias empresas.
Allí se detectaron otros colaboradores que, según la Fiscalía, facilitaban el movimiento de equipajes contaminados antes de que fueran trasladados a las áreas de documentación y posterior carga en aviones comerciales.
El hilo conductor de toda la operación, según el Ministerio Público, era Luis Ortega, señalado como presunto cabecilla.
Las conversaciones interceptadas muestran cómo coordinaba la entrada, ocultamiento y movimiento de las maletas, dando instrucciones precisas a quienes participaban en cada eslabón.
La audiencia paralela: el hijo de un magistrado entra a escena
Durante la jornada judicial fue sentado en el banquillo Christopher Cedalice, nombre que detonó un fuerte ruido político y judicial ya que se trata del hijo del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Cecilio Cedalice.
La Fiscalía sostiene que Christopher no operaba en Tocumen, sino que su rol estaba en la logística externa, específicamente en recoger la droga que entraba por las costas panameñas para luego ponerla en manos del grupo que la trasladaría a la terminal aérea.
Cuando se emitió la orden de aprehensión, las autoridades no lo encontraron en su residencia; luego se determinó que estaba hospitalizado, debido a que es paciente de diálisis. Los cargos en su contra son conspiración y tráfico internacional de drogas.
El juez le otorgó arresto domiciliario, con permisos únicamente tres días a la semana para acudir a sus tratamientos renales.
Un proceso que apenas asoma su dimensión
Tras cerrar la exposición del último de los 60 imputados, el proceso entrará ahora en la etapa en que los abogados de cada uno ejercerán sus intervenciones.
En sala se anticipó que el tiempo podría extenderse, pues mientras algunos defensores solo representan a un cliente, otros manejan dos, cinco y hasta trece implicados, lo que obliga a flexibilizar los tiempos inicialmente asignados.
Las imputaciones principales son conspiración y tráfico internacional de drogas.
La fiscalía apunta a una estructura que transformó áreas internas del principal aeropuerto del país en un corredor para enviar cocaína al extranjero con la complicidad de personal operativo, agentes de seguridad e incluso actores con capacidad logística fuera de la terminal.
La audiencia continuará en las próximas horas, con un expediente que promete revelar aún más sobre la operación que convirtió al aeropuerto de Tocumen en un punto crítico del narcotráfico internacional.


