“Las armas circulan como pan caliente”: expertos advierten que el tráfico ilegal en Panamá está fuera de control
Juristas alertan que el decomiso en Panamá Este es apenas la punta del iceberg
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El reciente decomiso de armas de fuego en el corregimiento 24 de Diciembre, lejos de cerrar el capítulo del tráfico ilegal de armamentos en Panamá, abrió un debate mucho más profundo y preocupante.
Para abogados expertos en el tema, el hallazgo no es una excepción ni una victoria definitiva, sino una muestra clara de que el país enfrenta un mercado clandestino de armas que opera con facilidad, creatividad y escaso temor a las consecuencias.
“El problema no es que se encuentren armas de vez en cuando, el problema es que aparecen por casualidad”, advirtió el abogado David Villarreal, quien cuestionó la capacidad real del Estado para controlar el ingreso, circulación y destino final de las armas ilegales.
“Si se encuentran por casualidad, es porque no hay control”
Villarreal fue directo: los hallazgos aislados de arsenales en residencias, lotes baldíos o escondites improvisados no reflejan eficiencia, sino debilidad estructural.
“Eso quiere decir que el Estado no tiene control de las armas que entran al país. Se encuentran algunas, pero nadie puede decir cuántas no se encuentran”, sostuvo.
A su juicio, el volumen de armas incautadas en operativos policiales, sumadas a las entregadas mediante programas oficiales de canje, demuestra que hay una enorme cantidad de armas en manos de particulares y estructuras criminales.
“La sensación es que en Panamá se consigue un arma con una facilidad alarmante. Es más, alguien sale hoy de la cárcel y mañana ya tiene un arma”, afirmó.
Penas más duras… pero castigos diluidos
Aunque reconoció que las penas por posesión y tráfico ilícito de armas se han incrementado en los últimos años, Villarreal advirtió que el sistema procesal termina diluyendo el efecto disuasivo.
“He conocido condenas por estos delitos, pero el Código Procesal Penal permite acuerdos de pena y muchas terminan reduciéndose a servicios comunitarios de cinco años”, explicó.
En la práctica, esto envía, según el jurista un mensaje peligroso: traficar armas puede salir barato.

Amazon, piezas sueltas y armas armadas en casa
Uno de los señalamientos más inquietantes es el cambio en las rutas y métodos de tráfico. Villarreal aseguró que, si bien antes el contrabando se concentraba en las fronteras con Costa Rica y Colombia, hoy el fenómeno es distinto.
“Ahora se compran piezas y componentes por plataformas comerciales internacionales y se ensamblan aquí mismo. Eso no lo hace cualquiera, se necesita conocimiento y destreza”, indicó.
Armas sin rastreo y homicidios sin resolver
Otro punto crítico es la falta de trazabilidad. Villarreal cuestionó que muchas de las armas incautadas no son rastreadas adecuadamente, lo que impide saber de dónde vienen o si han sido usadas en homicidios pendientes.
“Las incautaciones hoy son mayores que en años anteriores, pero si no se hace la trazabilidad correcta, el contrabando seguirá intacto”, alertó.
“No fue un fallo, fue un delito frustrado”, responde Brawerman
Desde otra orilla jurídica, el abogado Isaac Brawerman considera que el enfoque no debe centrarse en si falló el Estado, sino en que se evitó que armas ilegales llegaran a organizaciones criminales.
“Fue un logro importante de los mecanismos de seguridad. No se puede cuantificar cuántas vidas y bienes se salvaron al frustrarse ese delito”, señaló.
No obstante, reconoció que el verdadero desafío está en detectar estas operaciones antes de que se consoliden, una tarea que requiere más recursos y prioridad estatal.
Leyes severas, detección débil
Brawerman recordó que la legislación panameña sí contempla penas severas. El artículo 335 del Código Penal establece hasta 15 años de prisión por tráfico ilícito simple de armas y hasta 22.5 años en su modalidad agravada.
“El problema no es la pena, es detectar el delito. Allí es donde se está perdiendo la batalla. Se necesita invertir en esta persecución al mismo nivel que se hace con el narcotráfico, porque el daño es igual de grave”, afirmó.
Rutas múltiples y redes internacionales
Según Brawerman, las armas ilegales no tienen una sola puerta de entrada. Pueden ingresar por vía aérea, terrestre o marítima, aprovechando rutas bien conocidas por organizaciones criminales con alcance internacional.
Por ello, subrayó la importancia de la cooperación con países aliados para desmantelar las redes completas y no solo capturar eslabones aislados.
Pandillas, caletos y poder de fuego
Ambos juristas coinciden en que las pandillas y estructuras criminales mantienen caletos de armas, utilizados para proteger territorios, custodiar drogas y enfrentar a rivales. Cada decomiso confirma que el tráfico de armas es un pilar del crimen organizado.


