Panamá crece, pero empobrece: una economía que avanza sin generar empleos
Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
Panamá exhibe cifras de crecimiento económico que la colocan entre los países con mejor desempeño de América Latina, pero al mismo tiempo enfrenta un deterioro profundo en la generación de empleo, la producción interna y la calidad de vida de la población.
Para el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordon, esta contradicción es el reflejo de un modelo económico que crece, pero que no genera empleo.
Gordon sostuvo que el país cerraría el año con un crecimiento cercano al 4.2%, aunque la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ajustó la proyección a 3.7%.
El economista sin titubear advirtió que estas cifras, lejos de ser motivo de celebración, evidencian una falla estructural.
“El problema no es cuánto crecemos, sino cómo crecemos. Es un crecimiento ciego, que no se traduce en empleo ni en bienestar”, afirmó.
Crecimiento que no se siente
Gordón explicó que, con un crecimiento de ese nivel, Panamá debió haber generado una cantidad significativa de empleos formales.
No obstante, las cifras oficiales y del sector privado apuntan a que el desempleo podría superar el 10.3%, incluso por encima del 9.5% registrado en 2024.
“Eso es una contradicción enorme: somos uno de los países que más crece en la región, pero no creamos empleo. Algo claramente no está funcionando”, subrayó.
La explicación, según Gordon, radica en que el crecimiento está concentrado en sectores vinculados al comercio internacional, cuyos beneficios no se traducen en empleo masivo.
El Canal, la banca y la logística: mucho ingreso, poco empleo
Entre los principales ejemplos mencionó al Canal de Panamá, que este año generó más de 5,200 millones de dólares en ingresos brutos y entregó cerca de 3,000 millones al Estado.
Aunque reconoció la importancia de estos recursos para las finanzas públicas, aclaró que el Canal ya no tiene capacidad de generar nuevos puestos de trabajo.
“El Canal tiene alrededor de 10 mil empleados. Por más barcos que pasen, no va a contratar más gente. Crece, pero no emplea”, explicó.
Una situación similar ocurre con el centro financiero internacional, que creció más de 5%, aumentó sus ganancias y el crédito, pero sin impacto significativo en el empleo local, ya que su función principal está orientada al exterior.
Lo mismo sucede con la logística, los puertos y los aeropuertos, sectores que crecen por su vínculo con el comercio internacional, pero que no dinamizan la economía cotidiana del panameño.
A esto se suma el avance de la inteligencia artificial, que está reduciendo la necesidad de mano de obra en grandes empresas, profundizando la desconexión entre crecimiento y empleo.
Los sectores que emplean, en crisis
En contraste, los sectores que históricamente generan empleo masivo, agricultura, agroindustria y construcción, muestran resultados negativos o estancados.
La agricultura registró un crecimiento negativo de aproximadamente -0.5%. Gordon detalló la caída en la producción de leche, carne de ganado vacuno, banano, afectada por la competencia de importaciones, conflictos laborales y falta de apoyo estatal.
“La agricultura genera empleo, pero no tiene una estrategia. Estamos importando alimentos cuando podríamos producirlos aquí”, lamentó.
El economista recordó que Panamá tiene una ventaja estratégica única: más de 13 mil barcos transitan cada año por el Canal, representando un mercado potencial para productos frescos nacionales que no se está aprovechando.
“La Zona Libre vende alimentos importados, cuando podríamos vender frutas, vegetales y productos nacionales. Lo único que falta es una estrategia seria”, enfatizó.
La construcción, otro motor clave del empleo, también sufrió una fuerte caída durante gran parte del año debido a la incertidumbre generada por la ley de Intereses Preferenciales, lo que provocó que promotores e inversionistas paralizaran proyectos de vivienda.
Más informalidad, menos estabilidad
Gordon alertó que el único segmento laboral que está creciendo es el empleo informal: ventas ambulantes, actividades temporales y trabajos de subsistencia.
“No queremos trabajos temporales que desaparecen después del 31 de diciembre. Queremos empleos permanentes, que le den seguridad a la gente”, afirmó.
Advirtió que el desempleo no solo es un problema económico, sino social y psicológico: afecta el estado de ánimo, deteriora las relaciones familiares y debilita el tejido social.


