De la fiesta a la muerte: ejecutadas en Kuna Nega vivían en Torrijos Carter y conocían a sus verdugos
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El caso del doble homicidio registrado en Kuna Nega comienza a tomar forma. Nuevos elementos apuntan a que las dos mujeres halladas sin vida la noche del viernes residían en el sector de Torrijos Carter, en San Miguelito.
De acuerdo con información recabada, los primeros indicios de la investigación apuntan a que las víctimas no fueron asesinadas en su lugar de residencia, sino que habrían sido trasladadas hasta el área apartada de Kuna Nega, donde finalmente fueron ejecutadas.
Las autoridades manejan como línea fuerte que ambas mujeres fueron llevadas al sitio y asesinadas a sangre fría, en un punto poco transitado de la vía que conecta Kuna Nega con Chivo Chivo, al filo de la medianoche.
El lugar oscuro, solitario y de difícil acceso, refuerza la hipótesis de un crimen planificado, donde los responsables buscaban operar sin testigos.
Investigación en curso
En la escena se ubicaron indicios balísticos y signos de violencia, elementos que están siendo procesados por los equipos de criminalística, mientras la Policía Nacional y el Ministerio Público avanzan en la reconstrucción de los hechos.
El foco ahora está en determinar cómo y desde dónde fueron trasladadas, identificar a los responsables, a fin de establecer el móvil del crimen.
Un patrón que preocupa
Este doble homicidio no ocurre en el vacío. Se suma a una cadena de hechos violentos recientes contra mujeres en la capital, lo que empieza a generar preocupación entre autoridades y ciudadanía.
Una fuente que conoce cómo opera el bajo mundo especuló que en éste caso las mujeres tuvieron que haber sido llevadas al lugar de su muerte por varios conocidos tras compartir tragos en algún “parking”, fiestas ilegales dónde la gente del gueto se reúne para beber algunos tragos y consumir sustancias prohibidas.
Mientras las autoridades atan cabos y el silencio oficial pesa más que las respuestas, en Kuna Nega quedan dos certezas: alguien planificó este crimen y alguien más sabe por qué ocurrió.
Los expertos del criminalística señalan que cuando la confianza se convierte en trampa y la noche termina en ejecución, ya no se trata solo de un caso policial, sino de un mensaje que recorre las calles sin decir una sola palabra.
Un mensaje que, por ahora, sigue sin destinatario público… pero con demasiados testigos en la sombra.


