Papa León XIV llega a Mónaco y lanza mensaje contra la prevaricación y la ostentación de poder
El papa León XIV realizó este sábado su primer viaje a Europa al llegar al Principado de Mónaco, en una visita histórica de apenas nueve horas que marca su segundo desplazamiento internacional.
El pontífice arribó en helicóptero y fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y la princesa Charléne de Mónaco, en medio de salvas y repiques de campanas en este pequeño Estado donde el catolicismo es la religión oficial.
Durante su corta estancia, León XIV cumplió con una agenda que incluyó cuatro actos principales: el encuentro con la familia principesca en el Palacio, el discurso ante las autoridades, la reunión con la comunidad católica en la Catedral de la Inmaculada Concepción y un encuentro con jóvenes, además de la misa de clausura en el Estadio Luis II.

La visita adquiere carácter histórico, ya que no se registraba la presencia de un papa en Mónaco desde el siglo XVI, cuando Pablo III pasó por el territorio en 1538.
En su discurso desde el balcón del Palacio, León XIV lanzó un mensaje contundente sobre el contexto global: advirtió que “la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”.
El pontífice alertó sobre un clima internacional marcado por la cerrazón y la autosuficiencia, e hizo un llamado a que la riqueza y el poder sean utilizados con responsabilidad, destacando que los bienes no deben ser retenidos, sino redistribuidos. También subrayó la necesidad de colocar a los más vulnerables en el centro de las decisiones.

El mensaje cobra especial relevancia en Mónaco, considerado uno de los países con mayor concentración de riqueza del mundo, donde una parte significativa de su población posee alto patrimonio económico.
Por su parte, el príncipe Alberto II destacó el “anclaje católico” de más de 700 años del principado y subrayó la coincidencia con el Vaticano en la búsqueda de la paz.
“El mundo vive tiempos en los que la fuerza parece imponerse, pero la paz solo es duradera si se basa en la justicia y la reconciliación”, afirmó el monarca, quien también resaltó el papel de los pequeños Estados en la diplomacia internacional.El papa León XIV realizó este sábado su primer viaje a Europa al llegar al Principado de Mónaco, en una visita histórica de apenas nueve horas que marca su segundo desplazamiento internacional.

El pontífice arribó en helicóptero y fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y la princesa Charléne de Mónaco, en medio de salvas y repiques de campanas en este pequeño Estado donde el catolicismo es la religión oficial.
Agenda intensa en pocas horas
Durante su corta estancia, León XIV cumplió con una agenda que incluyó cuatro actos principales:
- Encuentro con la familia principesca en el Palacio
- Discurso ante autoridades
- Reunión con la comunidad católica en la Catedral de la Inmaculada Concepción
- Encuentro con jóvenes y misa de clausura en el Estadio Luis II
La visita adquiere carácter histórico, ya que no se registraba la presencia de un papa en Mónaco desde el siglo XVI, cuando Pablo III pasó por el territorio en 1538.

Mensaje directo: crítica al poder y llamado a la paz
En su discurso desde el balcón del Palacio, León XIV lanzó un mensaje contundente al contexto global:
“La ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”.
El pontífice advirtió sobre un clima internacional marcado por la cerrazón y la autosuficiencia, e hizo un llamado a que la riqueza y el poder sean utilizados con responsabilidad, destacando que los bienes “no deben ser retenidos, sino redistribuidos”.
En ese sentido, subrayó la importancia de colocar a los más vulnerables en el centro de las decisiones y valoró el compromiso del principado con la ecología integral y la solidaridad internacional.
Un país rico, con responsabilidad global
El mensaje cobra especial relevancia en un país como Mónaco, considerado uno de los más ricos del mundo, donde más de un tercio de sus habitantes son millonarios y existe una alta concentración de poder económico.
León XIV recordó que vivir en ese entorno implica también una responsabilidad ética:
“Cada talento y cada bien tiene un destino universal”.

Alberto II resalta la fe y el papel de los pequeños Estados
Por su parte, el príncipe Alberto II destacó el “anclaje católico” de más de 700 años del principado y subrayó la coincidencia con el Vaticano en la búsqueda de la paz.
“El mundo vive tiempos en los que la fuerza parece imponerse, pero la paz solo es duradera si se basa en la justicia y la reconciliación”, afirmó.
El monarca también resaltó el papel de los pequeños Estados en la diplomacia internacional, señalando que pueden contribuir a mejorar el mundo si se mantienen firmes en sus valores.
Fotos EFE


