Mulino defiende traslado de reos de alta peligrosidad a Coiba y asegura que estarán totalmente aislados
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El presidente José Raúl Mulino salió este jueves en defensa del traslado de reclusos de alta peligrosidad a Isla Coiba y aseguró que la medida responde exclusivamente a razones de seguridad nacional, rechazando las críticas de sectores que han cuestionado la utilización de instalaciones ubicadas en esa zona insular.
Durante su conferencia semanal, el mandatario afirmó que los privados de libertad trasladados permanecerán bajo un régimen de estricto aislamiento y sin posibilidad de continuar coordinando actividades criminales desde prisión.
«Esto no es una discusión sobre el uso de una reserva, sino sobre la seguridad de los panameños», sostuvo.
Mulino explicó que la instalación utilizada en Coiba no corresponde a una nueva construcción dentro del Parque Nacional, sino a una infraestructura existente que fue adaptada para albergar a los reclusos considerados de mayor peligrosidad.
El gobernante recordó que la base fue creada durante su gestión como ministro de Seguridad y que, en aquel momento, se realizaron consultas con organismos ambientalistas para lograr un consenso sobre su funcionamiento.
Según explicó, los detenidos no tendrán libertad de movimiento dentro de la isla y permanecerán recluidos bajo estrictas medidas de vigilancia.
«No están sueltos por la isla», enfatizó.
El presidente indicó que los privados de libertad permanecerán encerrados en sus celdas y únicamente saldrán durante los periodos autorizados para actividades controladas, siempre bajo custodia de las autoridades.
La defensa del traslado surgió luego de que se plantearan interrogantes sobre la posibilidad de que los cabecillas criminales continúen operando desde Coiba, tal como ocurrió en el pasado con algunos reclusos recluidos en el centro penitenciario de Punta Coco.
Ante esos cuestionamientos, Mulino aseguró que la principal diferencia radica en las condiciones de aislamiento existentes en Coiba.
El mandatario explicó que en el área no existe cobertura celular por lo que no habrá señal de comunicaciones que permita a los reclusos mantener contacto con organizaciones criminales fuera del penal.
«No hay celular ni va a haber señal, así que el aislamiento es total», afirmó.
Según el presidente, las medidas adoptadas buscan impedir que líderes de pandillas, narcotraficantes, asesinos y otros delincuentes de alto perfil continúen dirigiendo actividades ilícitas desde prisión, una situación que, a su juicio, ha contribuido al aumento de la violencia en las calles.
Mulino insistió en que el traslado forma parte de una estrategia más amplia para recuperar el control del sistema penitenciario y reducir la capacidad operativa de las estructuras criminales.
El gobernante también rechazó los señalamientos sobre un posible impacto ambiental en Coiba y sostuvo que el número de reclusos trasladados no representa una amenaza para el ecosistema del área protegida.
Incluso anunció que el Gobierno desarrolla proyectos para fortalecer la presencia institucional en la zona, incluyendo la construcción de una estación destinada a reforzar la labor de los guardaparques.
Durante su intervención, cuestionó además a algunos sectores que hoy critican la medida, señalando que guardaron silencio frente a otros problemas ambientales ocurridos en el pasado.
Mulino dejó entrever que el traslado de los privados de libertad podría mantenerse mientras las autoridades evalúan los resultados de la estrategia de aislamiento y combate al crimen organizado.
«Esto es por seguridad nacional», reiteró el mandatario, al defender una medida que considera clave para impedir que los principales cabecillas criminales continúen ejerciendo poder desde los centros penitenciarios del país.


