Minsa promueve la reducción del consumo de sodio para prevenir enfermedades crónicas
El Ministerio de Salud (Minsa), a través de sus especialistas del departamento de Nutrición, reiteró el llamado a la población para reducir el consumo de sodio y adoptar hábitos de alimentación saludable que contribuyan a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.
La licenciada Jenny Carrasco, nutricionista del Ministerio de Salud, explicó que el sodio es un micronutriente que el organismo necesita en pequeñas cantidades para regular los líquidos corporales, favorecer la función muscular y permitir la transmisión de impulsos nerviosos. Sin embargo, su consumo excesivo representa un riesgo importante para la salud.
Carrasco señaló que una persona adulta requiere aproximadamente 2,000 mg de sodio al día, cantidad equivalente a una cucharadita de sal distribuida durante los tres tiempos de comida. No obstante, advirtió que gran parte del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados y conservados, lo que puede llevar fácilmente a exceder la recomendación diaria.
“Por eso al sodio se le conoce como el enemigo oculto, porque muchas veces está presente en productos que consumimos diariamente sin que seamos conscientes de la cantidad que aportan”, destacó la nutricionista.
El Minsa enfatiza la importancia de revisar las etiquetas nutricionales antes de adquirir alimentos procesados. La nutricionista explicó que los consumidores deben identificar el contenido de sodio por porción y compararlo con otros productos similares.
Se considera que un alimento es bajo en sodio cuando contiene menos de 140 mg por porción. Conocer esta información permite tomar decisiones más saludables y controlar mejor la cantidad total de sodio ingerida durante el día.
El consumo elevado de sodio puede contribuir al desarrollo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y enfermedades renales, entre otras complicaciones que afectan significativamente la calidad de vida de las personas.
Ante esta realidad, el Ministerio de Salud recomienda priorizar alimentos frescos y preparados en el hogar, reduciendo el consumo frecuente de productos ultra procesados.
La licenciada Carrasco resaltó que los niños reflejan los hábitos alimentarios de sus familias, por lo que fomentar una alimentación saludable desde la infancia es fundamental para prevenir enfermedades en la edad adulta.
“El niño aprende observando a sus padres. Si en casa predominan los alimentos naturales, las frutas, vegetales, agua, carnes y lácteos, será más probable que adopte hábitos saludables para toda la vida”, señaló.
Las Guías Alimentarias recomiendan que, a partir de los seis meses de edad, durante la alimentación complementaria, no se agregue sal ni condimentos artificiales a las preparaciones de los niños.
Esta práctica favorece el desarrollo adecuado de las papilas gustativas y ayuda a que los menores se acostumbren al sabor natural de los alimentos, fortaleciendo hábitos saludables desde la primera infancia.
El Ministerio de Salud como parte de su compromiso con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, continúa orientando a la población sobre la importancia de una alimentación balanceada, el consumo de frutas y vegetales, la reducción de productos procesados y la lectura adecuada de las etiquetas nutricionales.
La institución reitera que una alimentación basada en productos naturales y preparados en el hogar constituye una de las principales herramientas para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida de la población panameña.


