«No se exponga»: experto pide prudencia a la ciudadanía ante recompensa ofrecida para recapturar prófugos
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El criminalista Álvaro Menéndez hijo hizo un llamado a la ciudadanía a actuar con extrema prudencia frente al ofrecimiento de recompensas por parte de las autoridades para lograr la captura de los reos que aún permanecen prófugos tras la fuga masiva registrada en el centro penitenciario La Joyita.
El especialista advirtió que ningún ciudadano debe exponerse por obtener una recompensa económica, ya que las personas buscadas por la justicia representan un riesgo real y su captura corresponde exclusivamente a los organismos de seguridad del Estado.
«Solo basta saber que tiene un precio esa persona prófuga. La recompensa es un marcador de riesgo alto», manifestó.
Explicó que cuando el Estado decide ofrecer dinero por información sobre un prófugo, reconoce implícitamente que se trata de una persona con un nivel de peligrosidad que amerita movilizar todos los esfuerzos posibles para lograr su captura.
Menéndez señaló que, dependiendo del perfil del delincuente, el peligro puede ser aún mayor. Indicó que si se trata de un jefe de banda, podría reorganizar nuevamente su estructura criminal y continuar delinquiendo o enfrentar a grupos rivales.
Del mismo modo, advirtió que quienes han cometido delitos sexuales u otros crímenes graves podrían reincidir mientras permanezcan en libertad.
A juicio del criminalista, la colaboración ciudadana es importante, pero debe limitarse a suministrar información a las autoridades competentes, sin intentar ubicar, seguir, enfrentar o detener a los prófugos, ya que esa labor corresponde exclusivamente a los estamentos de seguridad.
El experto también alertó que un delincuente que se sienta descubierto o acorralado podría reaccionar violentamente con el propósito de evitar su captura, razón por la cual insistió en que la población debe priorizar siempre su integridad y permitir que sean las autoridades quienes ejecuten los operativos.
Añadió que el hecho de que varios reos continúen prófugos demuestra que el sistema penitenciario sigue presentando profundas debilidades.
«Demuestra que nuestro sistema penitenciario fracasó y que estas personas no están bajo control. Es muy posible que se estén ocultando con el apoyo de otros delincuentes», sostuvo.
El especialista afirmó que la permanencia de estos fugitivos en las calles también envía un mensaje negativo a la sociedad y, especialmente, a las víctimas de los delitos cometidos por estas personas, quienes continúan esperando que sean puestas nuevamente a disposición de la justicia.
Respecto al tiempo transcurrido desde la fuga, Menéndez consideró que las dificultades para capturar a todos los evadidos hacen presumir que la evasión fue cuidadosamente planificada.
«Ha pasado demasiado tiempo y, con todo respeto, alguien cobró un buen billete para planificar esa fuga», comentó.
Como parte de las medidas para evitar que un hecho similar vuelva a repetirse, recomendó fortalecer las políticas penitenciarias, realizar auditorías serias sobre las condiciones y recursos de los centros penales y reforzar la capacitación de los custodios para que conozcan con precisión lo que ocurre en cada pabellón y en cada celda.
Finalmente, recordó que todo el sistema penitenciario debe orientarse hacia los principios de resocialización y reinserción establecidos dentro de la política criminológica del país, sin descuidar los controles de seguridad que impidan nuevas evasiones.
La fuga masiva ocurrió hace casi un mes en el centro penitenciario La Joyita, cuando 195 privados de libertad lograron escapar en uno de los incidentes más graves registrados en el sistema penitenciario panameño en los últimos años.
Desde entonces, las autoridades han logrado recapturar a la gran mayoría de los evadidos; sin embargo, aún permanece prófuga una cifra inferior a la decena de reos, por lo que continúan los operativos de búsqueda en distintos puntos del país y la recompensa a la ciudadanía como ayuda para recapturarlos.
A su juicio, la información debe ser entregada a los organismos correspondientes, dejando en manos de las autoridades la ubicación y captura de los evadidos.


