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Directores desafían norma del Meduca y mantienen restricciones al cabello afro en las escuelas

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

A pesar de que el Ministerio de Educación (Meduca) estableció hace más de tres años una normativa que prohíbe la discriminación étnica y cultural en los centros educativos y reconoce el derecho de los estudiantes afrodescendientes a llevar su cabello natural y peinados tradicionales, en distintos planteles del país persisten prácticas que contradicen esa disposición.

La situación fue denunciada por el abogado Alberto Barrow del Observatorio Panamá Afro, quien aseguró que algunos directores y autoridades educativas continúan impidiendo que estudiantes afrodescendientes asistan a clases con su cabello afro, trenzas, twists o moños, obligándolos a modificar su apariencia para ingresar a los planteles.

«Entre otras cosas, es una extralimitación; un despropósito, ya que la obligación de las escuelas y colegios es educar y con esta acción están haciendo lo contrario. La escuela debe ser un espacio de respeto a la diversidad y de formación en valores democráticos, donde las diferencias culturales sean reconocidas como una riqueza y no como un problema», manifestó.

Barrow fue enfático al señalar que estas acciones constituyen actos de discriminación porque atentan contra diversos aspectos propios de la dignidad humana, entre ellos la libre expresión, el respeto y la defensa de la identidad.

«Al establecer límites discriminatorios el Estado mismo, a través de los centros educativos, se coloca en el papel de protector y promotor de acciones que atentan contra ciertos grupos humanos, queriendo que todos sean homogéneos. En materia educativa lo que hay que impulsar es la interculturalidad, es decir, el reconocimiento del otro», afirmó.

El abogado agregó que impedir que un estudiante afrodescendiente lleve su cabello natural o peinados como las trenzas constituye una forma de discriminación.

«Estamos hablando de un rasgo con el que nacen y de peinados que, además de proteger su tipo de cabello, tienen un profundo bagaje histórico y cultural. Ningún niño, niña o adolescente debería verse obligado a cambiar su identidad para poder asistir a la escuela. La educación debe ser un espacio de respeto e inclusión, no de exclusión», sostuvo.

Sobre la normativa vigente, Barrow recordó que el Meduca expidió el Resuelto 887-AL del 23 de marzo de 2023, el cual no prohíbe el cabello afro; por el contrario, prohíbe la discriminación étnica y cultural en los centros educativos.

Explicó que esa disposición protege expresamente el derecho de los estudiantes a usar el cabello natural, el cabello afro, las trenzas, los twists y los moños.

«El problema no es el desconocimiento de la norma. El problema es la falta de voluntad para aplicarla y la ausencia de consecuencias para los que la incumplen», advirtió.

Barrow señaló que exigir a un estudiante cambiar su apariencia para poder recibir clases transmite el mensaje de que su identidad, su cultura o su apariencia natural no son aceptadas dentro del entorno escolar.

Indicó que ello puede afectar la autoestima, el sentido de pertenencia y el reconocimiento positivo de la herencia cultural de los estudiantes.

«Desde una perspectiva educativa, exigir que un estudiante modifique rasgos asociados a su identidad para acceder a la educación transmite una señal de exclusión y puede reforzar prejuicios históricos vinculados al racismo y a la discriminación. Por el contrario, una educación inclusiva debe promover el respeto mutuo, la igualdad de trato y la valoración de la diversidad cultural», expresó.

Añadió que la educación debe ser un espacio donde cada estudiante pueda desarrollarse con dignidad y sin renunciar a su identidad.

«El cabello afro y los peinados tradicionales no son actos de indisciplina; son expresiones legítimas de cultura, historia y pertenencia», recalcó.

En cuanto al papel de las autoridades educativas, Barrow consideró indispensable que docentes y directores reciban capacitación permanente en derechos humanos, diversidad e inclusión.

«Muchas prácticas discriminatorias persisten por desconocimiento. Hoy, incluso, muchos niños y adolescentes tienen mayor conciencia de sus derechos culturales que algunos adultos responsables de garantizarlos en las escuelas. Tenemos que escuchar más a los jóvenes en lugar de ‘declararles la guerra'», afirmó.

Finalmente, sostuvo que las situaciones que continúan registrándose en algunos centros educativos demuestran que aún existe un amplio camino por recorrer.

«Los directores, docentes y demás conformantes del sistema educativo deben ser capacitados, para así tener mayor conocimiento, comprensión y sensibilidad ante estos temas. Las situaciones y casos que se vienen dando en los centros educativos revelan que aún hay mucho por aprender entre aquellos que enseñan», concluyó.

Creo que este enfoque tiene fuerza de portada porque el elemento novedoso no es la existencia del racismo, sino la denuncia de que una norma vigente del Meduca estaría siendo ignorada por algunos planteles, con consecuencias directas para los estudiantes afrodescendientes.

Barrow señaló que una de las situaciones que más le preocupa es que muchos de estos casos se registran en la provincia de Colón, donde existe una importante población afrodescendiente.

Paradójicamente, las denuncias involucran planteles dónde los propios directivos son afrodescendientes.