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Panamá: un Estado sobredimensionado y parasitario que se ha financiando con deuda

Javier Collins Agnew /  La Verdad Panamá

El consultor en temas laborales René Quevedo advirtió que Panamá enfrenta un problema estructural de liquidez, después de más de una década en la que el crecimiento del Estado, el aumento de la deuda y la pérdida de empleos privados fueron creando, a su juicio, una “economía artificial” que ahora necesita ser corregida.

Quevedo hizo el análisis al referirse al Presupuesto General del Estado y a las condiciones que enfrenta el país para recuperar el crecimiento, atraer inversión y generar empleos de calidad.

Para el especialista, el principal reto no consiste únicamente en controlar la deuda, sino en lograr que nuevamente sea el sector privado el principal motor de la generación de puestos de trabajo.

“Las comparaciones son odiosas”, reconoció Quevedo al contrastar la situación de Panamá con la de Costa Rica.

Señaló que el país vecino con un producto interno bruto cercano a los 110 mil millones de dólares y unos 5.5 millones de habitantes, maneja un presupuesto anual de alrededor de 25 mil millones de dólares, mientras Panamá, con una población de 4.2 millones de habitantes, tiene un presupuesto de aproximadamente 35 mil millones.

Para el consultor, esa diferencia refleja el tamaño que ha alcanzado el aparato estatal panameño. “Tenemos un Estado sobredimensionado y parasitario que hemos estado financiando con deuda”, sostuvo, al considerar que durante años se construyó un modelo económico basado en beneficios que terminaron convirtiéndose en derechos financiados con recursos prestados.

Entre 2012 y 2024, según las cifras citadas por Quevedo, Panamá perdió unos 24 mil asalariados del sector privado, mientras incorporó alrededor de 63 mil funcionarios públicos y 264 mil trabajadores informales. Paralelamente, agregó, la deuda externa aumentó en unos 39 mil millones de dólares.

“Durante 12 años estuvimos en un coma inducido ”, afirmó el especialista, al explicar que el país llegó a una situación en la que los intereses de la deuda prácticamente absorbían los beneficios que generaba el Canal de Panamá. En su comparación, los aportes del Canal no alcanzaban siquiera para cubrir el “pago mínimo de la tarjeta de crédito” del país.

El sector privado vuelve a generar empleos

El consultor destacó que actualmente Panamá tiene más trabajadores formales en empresas privadas que en cualquier otro momento de su historia. También señaló como señales de recuperación el aumento en las ventas de vehículos, la reducción de la morosidad bancaria y el incremento de las recaudaciones correspondientes a la cuota obrero-patronal y al Seguro Educativo.

Quevedo utilizando una expresión popular dijo que no es «bochinche de calle», lo que describió como la falta de dinero que todavía existe en los hogares y negocios. A su juicio, esto demuestra que el problema central de la economía panameña actualmente es de liquidez.

Sobre el presupuesto, consideró positivo que se mantenga un nivel importante de inversión y, particularmente, que se haya reducido el servicio de la deuda. A su juicio, una menor presión por el pago de intereses permite liberar recursos que pueden ser utilizados en otras áreas.

Pero insistió en que el presupuesto también revela las prioridades del país y que cualquier discusión fiscal debe partir de una realidad: “Es el sector privado el que tiene que generar los empleos”.

El crecimiento de la planilla estatal durante los últimos años estuvo acompañado, según sus datos, por fuertes incrementos salariales. De los 63 mil nuevos funcionarios incorporados entre 2012 y 2024, alrededor del 38% correspondió a educadores, el 28% a personal de salud y el 27% a áreas relacionadas con seguridad y administración pública.

Los datos que citó del informe laboral de la Contraloría también muestran diferencias importantes en los aumentos salariales. Quevedo señaló que los educadores acumularon un incremento de 96%, el sector salud de 65% y la administración pública y seguridad pública de 55%, mientras el resto de la economía registró un aumento de aproximadamente 43%.

El problema, aclaró, no es cuestionar que los funcionarios públicos tengan mejores salarios o condiciones laborales. “Ojalá le pudiéramos pagar más a los funcionarios públicos”, dijo, pero advirtió que esos incrementos fueron financiados durante años con deuda.

Confianza, inversión y liquidez: la ecuación pendiente

Para Quevedo, la salida pasa por crear las condiciones necesarias para que la empresa privada vuelva a invertir y contratar. Y la primera de esas condiciones es la confianza.

“Necesitamos inyectarle liquidez a la economía a corto plazo y eso requiere confianza”, sostuvo. A su juicio, Panamá necesita ser predecible, contar con reglas claras y ofrecer seguridad a quienes consideran colocar capital en el país.

El especialista reconoció que la recuperación del empleo privado ha sido importante, pero advirtió que no está distribuida de manera uniforme en todo el país. Según sus cifras, el 99% de la recuperación del empleo registrada el año pasado se concentró en el eje canalero, principalmente Panamá y Panamá Oeste, mientras buena parte del interior todavía enfrenta dificultades.

Quevedo explicó que también hubo un efecto rebote. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, Panamá y Panamá Oeste recuperaron una parte de los 125 mil empleos que habían perdido durante los 14 meses anteriores, periodo marcado por el cierre de la actividad minera y la pérdida del grado de inversión.

Esa caída del empleo tuvo un impacto directo sobre el consumo. El consultor calculó que se perdieron alrededor de 60 millones de dólares mensuales en masa salarial, contribuyendo a una fuerte contracción del consumo nacional durante el primer semestre del año pasado.

En el segundo semestre, sin embargo, la situación comenzó a cambiar. Quevedo señaló que el consumo promedio aumentó en unos 100 millones de dólares mensuales respecto al primer semestre, acompañado por una recuperación del empleo formal privado.

Pero la recuperación todavía tiene una característica que genera preocupación: muchos de los empleos recuperados no son iguales a los que se perdieron y, en numerosos casos, tienen salarios inferiores. Esto ha llevado a muchas familias a restringir gastos que consideran no esenciales y adoptar una mayor austeridad.

La inversión extranjera se desplomó

Otro de los puntos que más preocupa a Quevedo es la caída de la inversión extranjera directa. Recordó que Panamá recibió alrededor de 5,019 millones de dólares en inversión extranjera en 2018, mientras que en 2025 la cifra se ubicó cerca de los 905 millones, una caída que estimó en 82%.

A su juicio, lo ocurrido con la minería, particularmente alrededor del proyecto de Donoso y el posterior cierre de la mina, afectó severamente la percepción de los inversionistas. También señaló que durante el periodo 2019-2024 salieron de circulación miles de millones de dólares que anteriormente alimentaban distintos sectores de la economía.

En ese escenario, el reciente escándalo por un presunto fraude fiscal en la Dirección General de Ingresos, cuya investigación podría superar los 42 millones de dólares, tampoco contribuye a fortalecer la confianza. Quevedo evitó adelantar conclusiones sobre el caso y pidió que se permita avanzar a las investigaciones.

“Estas cosas no ayudan”, afirmó, al considerar que los inversionistas necesitan tener certeza sobre las reglas y sobre las consecuencias cuando se producen irregularidades. “Tiene que haber una certeza del castigo, tiene que haber seguridad”, sostuvo.

Para el consultor, Panamá también debe continuar sus esfuerzos para salir de las listas grises y reducir el riesgo país. Reconoció que ha habido avances en ese sentido y que el sistema bancario está mostrando una mayor flexibilidad, lo que también ayuda a explicar la recuperación del crédito y el aumento en la venta de vehículos.

Pero advirtió que esos avances pueden verse afectados si el país no consigue fortalecer la institucionalidad y recuperar plenamente la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros.