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Monseñor  Ulloa deja en manos de los párrocos  el cierre  de  los templos  para evitar mayores  contagios  por COVID-19

El Arzobispo Metropolitano de  Panamá, José Domingo Ulloa,  ha dejado a discreción de  los párrocos  la decisión de cerrar sus iglesias  o  reducir  el  número de  fieles  en  cada  uno de los servicios  religiosos,  ante  el  peligroso  crecimiento de  casos de  Covid-19.

En una carta  circular  para sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, movimientos  y grupos  eclesiales, monseñor Ulloa, expresa que  han pasado  nueve  meses  de pandemia  y en  estos momentos  la  situación es extremadamente delicada por los altos niveles de contagios  diarios, que están entre los 2,500 a 3,00. Ante este  realidad  el Ministerio de Salud emitió una resolución en la que  regula  la realización  de toda  actividad  que conlleve aglomeración  en lugares  públicos, comerciales  y de cualquier otra índole a fin de  mitigar  la propagación del Covid-19.

“Teniendo presente  el bienestar  de los  fieles, dejamos  en manos  de los párrocos y de su  respectivo  Comité Parroquial  de  Higiene y Salud COVID-19,  que conocen  la realidad  de su comunidad  parroquial, para que determinen  lo que es conveniente para  garantizar la salud de sus parroquianos”.

Si ven la necesidad de tomar  medidas  de  cerrar  el templo, o disminuir  el aforo está  en sus manos poder  decidirlo. “Continuemos animando a los  fieles  que sigan la eucaristía a  través de los medios digitales pensando  especialmente en los  adultos mayores  y personas  en riesgo”, dice  la carta  de  monseñor Ulloa.