Panamá de Conciertos tras conciertos y el Covid ahí

Por Crispín Chavarría
Panamá vive el mes de la Patria, justo en las dos últimas semanas de celebraciones y cuando se inicia el Mundial de Fútbol en Catar 2022, pero aparte llega la sexta ola del Covid 19 con una ligereza para tener en advertencia a toda la población.
Más allá de todo lo expuesto Panamá expresa una relativa recomposición en su economía que mejora, sin embargo el desempleo es latente al verse una marcada parte de Trabajadores en el empleo informal por doquier, algo que contrasta con lo que se ve venir en lo que resta del año a nivel de los múltiples conciertos de artistas estrellas en diferentes géneros musicales. Ojo y Oídos: en todo esto el Covid no duerme.
Este contraste llega marcando pautas que no se veian antes y que rebasan lo imaginado hace unos años y se da posterior al parón por el Covid, aunque siempre han llegado artistas de lo más alto a lo mínimo. Hoy día solo se enciende la radio, la televisión o se busca en redes sociales y no hay parangón en las promociones de los grandes ligas de la música que aterrizarán uno tras otro para el desenfreno popular, comenzando con los reyes del toque urbano: «El jefe» Daddy Yankee, siguiendo con un «Conejo Malo» Bad Bunny.
Así sucesivamente se empapela la ciudad con nombres como del colombiano Sebastián Yatra y el guatemalteco también ídolo de multitudes Ricardo Arjona, avisorando a un Morat, aparte de los siempre inquilinos: Eddie Herrera, La India, Arian Abadi, Eros Ramazzotti, Nort Base, Fear The Komodo, Barak, 30 voces en vivo (Cristiano), Olga Tañón, Oscar de León y los recordados españoles de las baladas inolvidables, Juan Bau y Jeannette, con su Corazón de Poeta.
La lista puede seguir, pero muestra que mientras la canasta básica aumenta, no hay medicinas y las que se buscan están por las nubes, más un desempleo que se afinca en las calles como subsistencia, los desfiles patrios y navideños venideros  enarbolan una bandera diferente ante la realidad del panameño que si hay algo que le gusta es pasarla bien, aunque mañana vuelva y trabe con su día a día, tras darse lujos de pagar boletos en cientos de dólares que dejan a la industria artística más inspirada para el 2023 y un turismo que debe verse mejorado.
Mientras se podría preguntar, que dejan estos conciertos, por ejemplo en el Rommel Fernández G., un sitio abierto y que recientemente fue visto deshilachado en su terreno que hasta fue cerrado para reparar los daños. Este estadio tiene en menos de una semana dos conciertos a razón de llenos garantizados y una seguridad especial para su llegada.
En cambio se mueven otros espectáculos en Centros de Convenciones de diferentes hoteles y en Amador, lo que repercute, tal vez, en la línea de las Teletones que este año va a mediados del mes de diciembre. Antes se esperaban en estos eventos solidarios, sociales la presencia de artistas de talla de estrellas, lo que ha ido bajando, más no se explica que pasa con las normas que traen estos baluartes de la música y cuanto se genera económicamente para el país, ya que en muchas de estas presentaciones se anuncian a beneficios de Fundaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *