Expresiones

Gracias, Lesvia. Hermana institutora. Mujer de otros tiempos de mi Azuero orgulloso

Tierra de damas de elegante caminar, con pasos píos, devotos, de santos santeños.

Permíteme, amiga, confesarte cuáles son las tertulias secretas de mis vetustas neuronas, en un relato sincero: hemos recorrido las cercanías del deceso.
Temo declinar responsabilidades en otros. Hoy cumplo años de un infarto traicionero.
Meses en centros privados extranjeros, huyendo de los escuálidos aposentos de brujos aprendices y de mercantes nuestros.
Mala praxis y excelencias médicas. La tortura de bajar de ambulancias que se niegan a transportar a un moribundo, porque el destino no sea hospital público.

Mi amiga aguilucha, ilusión juvenil de muchos.
Durante mis andanzas por caminos lejanos, hubo motivos loables y el riesgo fue siempre aceptable.
En la privacidad del anonimato del viejo, cuando estás desamparado hasta de tus recuerdos, amigos nuevos aparecen y deudores eluden reconocer tu rostro.

Deseo honrar a aquellos generosos.
Pasar las postrimerías del invierno, sabiendo que existió una razón universal para ofrendar la vida por el bien común.
Ver, con la restante fantasía de los ojos, que en donde naciste exista el credo sagrado de defender, a costo del imponderable, la dignidad del prójimo.
Que el tránsito haya sido verdad y no otra mentira.

Entonces, poder emprender la ruta crítica convencido de pertenecer a un terruño de personas valientes, con cualesquiera defectos.
Gente de una virtud común: amar la entropía de almas, mentes y espíritus.

Poder reconocer en tus conductas la libertad del ser, a imagen del espejo del infinito.
Saber cómo proteger las sonrisas de un niño.
La transparencia sabia del anciano.
Reconocer haber visto la luz del sol por vez primera en un sitio en donde la estirpe humana sea condición respetada por viles y austeros.
Haber vivido una verdad hermosa en este valle de no solo lágrimas. Una verdad. No una quimera.

Amigos aguiluchos:
Les veré muy pronto con estas u otras semblanzas pasajeras.
Nosotros, los de la Gesta del 9 de Enero, seremos siempre los mismos.
Guerreros de un lienzo patriota.