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Productores de Tierras Altas reportan caída del 50% en movilización de sus cosechas por baja demanda en el mercado capitalino

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, Lorenzo Jiménez, alertó sobre la dramática disminución en la salida de productos agrícolas desde esta región hacia el resto del país, especialmente a la ciudad de Panamá, donde el mercado ha perdido dinamismo a raíz del clima de tensión que se vive debido a la paralización de algunos sectores.

“Actualmente se está movilizando menos del 50% de lo que se movía antes. La otra mitad se está quedando en las fincas, lo que significa pérdidas importantes para nuestros agremiados”, afirmó Jiménez.

La asociación que dirige agrupa a más de 300 productores, dedicados principalmente al cultivo de hortalizas y tubérculos.

Entre los productos más perecederos que están en riesgo de perderse por la baja en la comercialización se encuentran la lechuga, el apio, el brócoli, el repollo y el coliflor.

“Estos productos no pueden esperar. Muchos se envían al Mercado de Abastos en Panamá, pero si no hay ventas, simplemente se pierden. Así no hay negocio posible”, señaló el dirigente.

Jiménez aclaró que, aunque se ha percibido cierta escasez de productos en la capital, en Tierras Altas hay abundancia. “Acá hay de todo. El problema es que no se está moviendo la mercancía como antes”, reiteró.

En contraste, productos como la papa, la cebolla y la zanahoria tienen mayor resistencia al deterioro, pero tampoco escapan de los efectos del bajo flujo comercial.

En cuanto a la producción anual, Tierras Altas cuenta con unas 1,500 hectáreas dedicadas al cultivo de papa, con un consumo mensual nacional de unos 50 mil quintales. “Si no se moviliza el producto, la consecuencia es el desabastecimiento en los mercados del país y el alza de precios al consumidor”, advirtió Jiménez.

El dirigente también se refirió al impacto de las protestas y bloqueos. “Nosotros no estamos en contra de las manifestaciones. Es un derecho constitucional. Lo único que pedimos es que no se afecte el paso de los productos por las vías. La calle es sagrada para nosotros”, concluyó.

La situación actual recuerda el difícil panorama vivido en 2024, cuando grandes volúmenes de productos se perdieron en las fincas mientras los precios se disparaban en otras partes del país por la interrupción de la cadena de suministro. Los productores esperan que no se repita este escenario que consideran “una historia de terror”.