Revisando el escenario nacional
Dr. Luis De León Arias / Presidente de la Asociación Nacional de Juristas de Panamá y Decano de la Facultad de Derecho de Columbus University
Revisando el escenario Nacional nuestra República pone en desequilibrio su organización y democracia, ya que ningún sistema funciona con ciudadanos sin conocimientos, se necesita educación.
Si el pueblo no está formado, preparado, con seguridad se equivoca en la toma de decisiones. Se requiere conocimiento, enseñar a la gente a pensar y a razonar. Sin éstos elementos fundamentales tendremos ciudadanos ignorantes, mediocres a los cuales es fácil hacerlos víctimas de los manipuladores de opinión.
La democracia de un pueblo radica en el conocimiento. Privar a nuestros jóvenes del saber y valores de la libertad constituye un delito grave, suicidio al conocimiento y a la educación.
Estamos creando un Estado de rebeldía, un Estado donde se promueve el insulto, el agravio, la ofensa al Pleno respeto de los Derechos de cada persona en su honra y su menosprecio.
Esto es notable en el escenario que atraviesa nuestro país, entre quienes dirigen el funcionamiento del Estado y quien ejerce la autoridad soberana, “el Pueblo”, ambos desconocen los principios de gobernabilidad sobre la base de la humildad, responsabilidad, objetividad y liderazgo, para mantener un equilibrio en el ejercicio del poder.
Estaríamos equivocados al pensar en que establecer luchas de confrontación o medición de fuerzas, sin términos que permitan la mediación, con postura radicales, el conflicto se resuelve. Por el contrario, en este escenario tenemos la seguridad que llegaremos a un triste final, ya que le estaríamos abonando el espacio para permitir la injerencia de los Estados Unidos de América, en los asuntos Internos del Estado Panameño y ceder nuestra jurisdicción Nacional.
Sin educación, conocimientos y experiencias, estamos afectando las capacidades de nuestros cerebros para formar una Nación de mentes mediocres y los que contribuimos o propiciamos este desastre humano, seremos malditos.


