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Seguridad que evitó el asesinato de una menor reclama un justo reconocimiento y ayuda tras su acto heroico

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El juicio oral contra Samadhys Cañizalez, condenada por homicidio doloso agravado y tentativa de homicidio tras atacar con un bisturí a una menor en plena vía pública, ha revivido el debate sobre la labor de los agentes de seguridad privada y la falta de apoyo a quienes arriesgan su vida.

El hecho ocurrió en la parada de autobuses del centro comercial Los Andes, cuando en un ataque de violencia Cañizales sometió a la víctima y le propinó múltiples heridas que pudieron ser mortales.

Fue la intervención rápida y valiente del guardia Ángel De Gracia la que evitó una tragedia mayor.

«No nos pagan por salvar vidas, pero actué por humanidad». En una entrevista exclusiva con *La Verdad Panamá*, De Gracia relató los angustiosos momentos del rescate.

«Escuché los gritos de la estudiante y supe que no podía esperar. Me lancé, le quité el arma a la agresora y la calmé hasta que llegaron las autoridades».

Sin embargo, tras su hazaña, el guardia denuncia falta de reconocimiento y apoyo: «¿Qué gané? Nada, Solamente la satisfacción de salvar una vida, mientras cientos de problemas se me vienen encima».

«A nosotros no nos pagan por salvar vidas, solo por custodiar, pero yo arriesgué mi vida por aquella menor de edad, usando solo mis manos y mi fe, sin disparar ni usar mis herramientas. ¿Y ahora? Nadie me ha ayudado».

De Gracia, quien actualmente vive en un cuarto de alquiler, expresó su frustración: «No cualquier seguridad se mete así, sabiendo que podría morir. Fui reconocido en las noticias, pero eso no paga mis necesidades. ¿dónde está el apoyo para los que actuamos?».

Un llamado a la solidaridad

El caso ha conmocionado a San Miguelito, no solo por la crueldad del ataque, sino por la realidad que enfrentan trabajadores como Ángel, héroes anónimos que no reciben respaldo tras actuar.

El Ministerio Público logró
que durante el juicio efectuado esta semana la jueza emitiera un veredicto condenatorio contra el atacante quien ahora enfrenta hasta 20 años de prisión por el delito cometido.

«Ojalá esta narración salga bonita en el periódico», dijo De Gracia, con un tono entre resignado y esperanzado. «Pero más que palabras, necesitamos hechos»*.

Hoy, el héroe sin capa espera que su gesto no solo inspire, sino que también abra puertas a la ayuda que tanto requiere.