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“El Estado no puede seguir manteniendo parásitos con subsidios improductivos”, sostiene economista

Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá 

El economista Olmedo Estrada advirtió que Panamá enfrenta una crisis fiscal agravada por el exceso de subsidios estatales, que en muchos casos no cumplen su objetivo social y fomentan la dependencia económica de sectores que no aportan al desarrollo del país.

Subsidios que ya no cumplen su función

Estrada sostuvo que la lista de subsidios otorgados por el Estado ya ronda los 2,500 millones de dólares anuales, y que muchos de estos programas dejaron de ser productivos o carecen de supervisión sobre su impacto real en la población vulnerable.

“Tenemos subsidios que ya no representan ninguna solución a los problemas nacionales. Estamos cargando con parásitos que no producen y que no dan su cuota de sacrificio para que el país avance”, declaró el economista.

Señaló como ejemplo el programa 120 a los 65, implementado originalmente para apoyar a adultos mayores sin pensión, pero que hoy considera agotado en su propósito inicial.

“Fue un programa loable en su momento, pero ya cumplió su objetivo. Ahora los beneficios no los están recibiendo quienes verdaderamente tienen problemas. Los reciben familiares que no trabajan y se quedan con el dinero”, manifestó.

El subsidio al tanque de gas: mal dirigido

Otro subsidio cuestionado por Estrada es el del tanque de gas, destinado a la población más pobre. Según el economista, su beneficio está siendo captado por personas que no lo necesitan.

“Averigüen quiénes son los que usan el tanque de gas subsidiado. Van a encontrar residenciales con casas que valen más de 50 mil dólares y tienen el tanquecito subsidiado en su casa. Es decir, los que no necesitan son los que lo están recibiendo”, denunció.

Programas sin impacto real en los pobres

Estrada también criticó subsidios como Ángel Guardián, Techo de Esperanza y auxilios económicos otorgados por el gobierno, señalando que no siempre llegan a quienes más los necesitan.

“Mire el acto de corrupción con los auxilios económicos. Muchos de estos programas, que supuestamente son para gente bien pobre, terminan en manos de amigos de los que están en el gobierno”, indicó.

Dependencia y parasitismo económico

El economista advirtió que mantener estos subsidios crea una población dependiente que desincentiva el trabajo y la productividad.

Son personas que reciben subsidios y están cerrando calles y protestando por cualquier cosa. No quieren trabajar porque el papá gobierno les da un cheque todos los meses. ¿Para qué van a trabajar si tienen ese ingreso asegurado?”, cuestionó.

Según Estrada, muchas de estas personas son las mismas que promueven huelgas y cierres de vías que afectan gravemente la economía nacional.

“Son los que le hacen manifestaciones, paralizaciones y un daño mayor al país cuando cierran una calle o promueven una huelga sin justificación”, subrayó.

Redirigir fondos a problemas estructurales

El economista concluyó que los recursos destinados a subsidios improductivos deberían ser redirigidos a resolver problemas estructurales, como la falta de agua potable y saneamiento en comunidades pobres del país.

“En vez de estar regalando dinero a programas que no cumplen ninguna función, esos fondos deben ir a la construcción de acueductos y sistemas de agua potable. Así se resuelve un problema serio que tiene el país”, propuso.

Estrada enfatizó que el Estado necesita una revisión profunda de su política de subsidios. “Si hay que dejar un subsidio porque verdaderamente resuelve una problemática nacional, que se quede. Pero mantener subsidios que no le atienden ni resuelven a nadie es irresponsable”, concluyó.