Expresiones

Felicitaciones al Cónclave laico de la educación y de la cultura

Roberto Paniagua P.

Subsecretario General de la Asociación Federada del Instituto Nacional (AFIN), 1962 Secretario General de la Asociación Federada del Instituto Nacional (AFIN), 1963

En el marco de la fundación del Instituto Nacional, esta memoria y sus reflexiones implícitas, escritas por uno de sus hijos —humilde líder estudiantil—, rinden homenaje al legado pedagógico, cultural y patriótico de esta institución emblemática: cuna del pensamiento crítico panameño.

Es también un llamado ético a la construcción de puentes entre visiones ideológicas diversas, en defensa del Estado de derecho y de una doctrina geopolítica que garantice la soberanía y la neutralidad del Estado panameño como contribución permanente a la paz mundial.

Instituto Nacional de Panamá: gloria libertaria y cultural de la Patria Grande. Orgullo de América Latina.
¡Feliz aniversario!

Entona el coro de ecos cuánticos que retumban a lo largo y ancho del istmo entre dos mares.

El Instituto es el templo sagrado del saber científico y filosófico, situado majestuoso a las faldas del Ancón.

El cerro idolatrado en la voz canora de Amelia Denis de Icaza, la poetisa nacionalista del continente.

Las dos esfinges de bronce que vigilan la entrada mantienen fijas sus miradas austeras, enriquecidas por fotones de sabiduría y empatía espiritual. Ondas mágicas de misteriosas fuentes, provenientes de los jardines astrales de la eternidad.

El Instituto Nacional es el cónclave laico del pensamiento crítico de los apóstoles de la democratización de la enseñanza. Un programa ideológico de la nación panameña, el proyecto de un desarrollo sostenido integral, obra ingenieril de los trabajadores hiperespecializados esenciales, fautores de la riqueza, la justicia y la paz social.

El aposento de los Aguiluchos, en este aniversario celebrado en medio de luchas populares, lanza un grito de guerra sin cuartel a la ignominia de las “castas”. Aquellos que borraron de sus memorias ingratas el lema trascendental de “Un solo territorio, una sola bandera” – credo religioso de la legión de honor Aguilucha de todos los tiempos y generaciones.

Son días de angustia que el pensamiento crítico identifica como cruciales para evitar un destino de Estado fallido.

Que desde la sede del Instituto Nacional se instale un cabildo abierto virtual, espacio plural para construir un diálogo de concertación nacional que honre el patrimonio de la Constitución social, ética, moral y estructural de la sociedad panameña, en aras del ideal de un pueblo unido.

Es el arte de hacer posible lo que hoy se presenta como inalcanzable: el Estado de derecho, fundado en un auténtico Estado democrático y liberal.

Desde las augustas paredes del Instituto emanan esencias vitales, drenadas por buitres foráneos de las venas enardecidas de mártires y héroes, que se estremecen en sus tumbas aún desde el más allá, en defensa de la soberanía y la neutralidad: legado sagrado de Panamá para la humanidad.

El Instituto Nacional, autor intelectual de la Gesta del 9 de Enero, es el tutor de la doctrina geopolítica que emerge de la razón de ser de la franja canalera. El tributo del pueblo panameño a la paz mundial.

¡Feliz aniversario de la dignidad, amado Nido de Águilas!