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“Mis nietas necesitan a su mamá”: el desgarrador clamor de la madre de Aleissa Douglas tras casi tres años de detención

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Con la voz quebrada, visiblemente afectada y en varios momentos al borde de las lágrimas, Yaira Reina, madre de Aleissa Douglas, conocida públicamente como “La Bebecita”, rompió el silencio para pedir que las autoridades judiciales definan de una vez por todas la situación de su hija, quien permanece privada de libertad pese a haber sido declarada no culpable de los cargos más graves que enfrentaba dentro del denominado caso Acarreo F1.

La mujer asegura que su familia ha vivido una auténtica pesadilla durante los últimos años. Mientras habla de su hija, también habla de sus tres nietas, de sus problemas de salud, de la difícil situación económica que enfrenta y de la incertidumbre que, según afirma, la consume diariamente ante la falta de respuestas claras sobre el futuro judicial de Aleissa.

“Si no había pruebas del homicidio, si no había pruebas del secuestro y si se cayó todo eso en el juicio, ¿por qué mi hija sigue detenida?”, pregunta la madre, quien asegura sentirse decepcionada por el funcionamiento del sistema judicial panameño.

Una familia marcada por el proceso

Yaira recuerda que cuando comenzaron las investigaciones escuchó acusaciones que la hicieron pensar lo peor. Confiesa que en algún momento llegó a creer que su hija tenía participación en hechos muy graves.

Sin embargo, sostiene que durante el desarrollo del proceso judicial las acusaciones más severas no pudieron sostenerse y que ello quedó reflejado en el fallo que la declaró no culpable de homicidio, asociación ilícita y secuestro.

“Después de que destruyeron públicamente a mi hija, después de que todo Panamá escuchó su nombre y hasta familiares en el extranjero nos llamaban por lo que veían en televisión, nadie habla ahora de que fue declarada inocente de esos cargos”, lamentó.

La mujer afirma que el impacto del proceso trascendió a toda la familia y afectó incluso a los hijos de Aleissa, quienes han crecido lejos de su madre durante estos años.

“Estoy sola con mis nietas”

El relato de Yaira se vuelve más emotivo cuando habla de las tres niñas que han quedado bajo su cuidado.

Según cuenta, enfrenta sola la responsabilidad de criarlas mientras intenta sostener económicamente el hogar mediante trabajos independientes.

“Yo necesito que ella esté aquí con sus hijas. Aunque sea con un brazalete, aunque sea con alguna medida cautelar. Las niñas necesitan a su mamá”, expresó.

Particularmente doloroso resulta para ella recordar a la menor de las niñas, quien, según relata, prácticamente no ha tenido oportunidad de convivir con su madre.

“Alice va para tres años y tiene derecho a sentir el calor de su mamá. No es lo mismo una abuela que una madre. Yo hago todo lo que puedo, pero no es igual”, dijo entre lágrimas.

Salud, pobreza y desesperación

A la carga emocional se suma una situación personal complicada. Yaira asegura que enfrenta problemas de salud que requieren atención médica, incluyendo una cirugía pendiente, mientras continúa asumiendo las responsabilidades del hogar.

“Necesito hacerme exámenes, necesito atenderme, pero estoy sola. Tengo que trabajar para mantener a mis nietas y sacar todo adelante”, manifestó.

También cuestiona la falta de información que, según ella, recibe sobre el estado actual del proceso.

Afirma que intenta comunicarse constantemente con las autoridades y con los abogados asignados, pero asegura que rara vez obtiene respuestas concretas.

“Nadie me dice nada. Nadie sabe nada. Mi hija me llama cuando puede desde un teléfono público y sigue esperando que le expliquen qué va a pasar”, sostuvo.

La controversia sobre la pena

La madre también expresó preocupación por los delitos por los cuales aún existen decisiones judiciales pendientes.

Según explicó, inicialmente se estableció una sanción relacionada con un cargo de robo agravado, pero posteriormente surgieron cuestionamientos sobre la cuantía de la pena, situación que mantiene el caso sin una definición final.

“Si la ley dice que tienen que hacer otra audiencia, que la hagan. Pero que resuelvan. Que decidan. Lo que no es justo es mantener a una persona en esta incertidumbre permanente”, manifestó.

Un llamado a jueces y magistrados

En la parte más emotiva de su testimonio, Yaira dirigió un mensaje a jueces, magistrados y fiscales para que, según sus palabras, revisen el caso con sensibilidad y humanidad.

“Yo no estoy diciendo que hagan algo fuera de la ley. Lo único que pido es justicia. Si tienen pruebas, que actúen. Pero si no las tienen, que le den una oportunidad a mi hija”, expresó.

La mujer insistió en que Aleissa ha mostrado cambios importantes durante el tiempo que ha permanecido privada de libertad, estudiando y participando en actividades de resocialización.

“Todos merecen una segunda oportunidad. Yo solo pido que escuchen la voz de una madre que está cansada de luchar sola”, afirmó.

Antes de concluir, volvió a centrar su mensaje en las niñas que esperan el regreso de su madre.

“Mis nietas necesitan a su mamá. Yo la necesito. Ya son demasiados años de dolor. Lo único que pido es que hagan justicia y que definan de una vez qué va a pasar con mi hija”.