Lluvias causan estragos en Darién: comunidades completas quedan sumergidas
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El agua no tocó la puerta: entró sin permiso. Así describen los residentes de Boca de Cupe, Capetillo y Unión Chocó, en el distrito de Pinogana, la madrugada en que sus comunidades quedaron prácticamente tragadas por los ríos que, desbordados y descontrolados, se abrieron paso como si reclamaran el territorio.
En cuestión de minutos, el nivel del agua subió hasta alcanzar las rodillas de quienes intentaban salvar colchones, ropa y cualquier recuerdo que flotara.
Muchas viviendas quedaron inhabitables; las paredes, debilitadas; los enseres, arruinados. El paisaje habitual desapareció bajo una agua chocolatosa, espesa y silenciosa que lo cubrió todo.
Las familias afectadas lo describen como “un golpe sin aviso”. Y mientras intentan rescatar lo poco que quedó en pie, las autoridades recorren las zonas como si avanzaran sobre un tablero marcado por la destrucción, levantando datos y tratando de abrir camino en senderos convertidos en corrientes.
El SINAPROC fue claro en su diagnóstico: tanto en Darién como en sectores de Colón, el terreno está al límite, totalmente saturado.
Basta una lluvia adicional para desatar una nueva subida violenta de los ríos, con el riesgo de más inundaciones y deslizamientos. Es un escenario frágil, donde cualquier nube que se asoma despierta preocupación.
El llamado es urgente
No cruzar ríos ni quebradas crecidas.
Evitar zonas bajas que puedan quedar aisladas en segundos.
Reportar cualquier emergencia al 911.
Mientras el cielo decide si concede una tregua o prepara otro embate, las familias de Pinogana siguen de pie mojadas, cansadas, pero aferradas a la idea de que pronto el agua bajará y podrán empezar a reconstruir lo que la lluvia intentó arrebatarles.


