Nueva York refuerza su sistema de salud y justicia con más acceso a naloxona y el cierre progresivo de Rikers Island
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció este lunes nuevas medidas orientadas a fortalecer la salud pública y avanzar en la reforma del sistema penitenciario de la ciudad, con la ampliación del acceso gratuito a naloxona mediante máquinas expendedoras y el cierre de tres estructuras del complejo carcelario de Rikers Island.
Como parte de la estrategia para combatir la crisis de opioides, los residentes de Staten Island ya cuentan con las dos primeras máquinas expendedoras de productos de salud pública, que ofrecen de forma gratuita naloxona —medicamento utilizado para revertir sobredosis de opioides—, además de kits de higiene, suministros de primeros auxilios, preservativos y otros artículos de salud sexual.
Las nuevas máquinas, instaladas con apoyo del Departamento de Salud, se suman a una red ya operativa en Brooklyn y Queens, donde han sido utilizadas más de 73.000 veces y han distribuido más de 6.600 kits de naloxona. Los equipos funcionan las 24 horas del día, los siete días de la semana.
«Demasiados neoyorquinos han perdido a seres queridos a causa de la crisis de sobredosis. Tenemos la responsabilidad de afrontarla con urgencia y con herramientas que salvan vidas», afirmó Mamdani.
La iniciativa fue financiada con parte de los 12 millones de dólares obtenidos por la ciudad mediante acuerdos judiciales relacionados con la crisis de opioides, tras demandas contra la farmacéutica Purdue Pharma, fabricante del analgésico OxyContin, y otros actores de la industria.
Según datos oficiales, las muertes por sobredosis en Staten Island disminuyeron un 49 % entre 2023 y 2024, mientras que las cifras preliminares muestran que la tasa de sobredosis en toda la ciudad se mantuvo estable durante los primeros nueve meses de 2025, después de una caída significativa registrada en 2024.

En paralelo, el alcalde informó del cierre de tres edificios del complejo penitenciario de Rikers Island, una de las cárceles más controvertidas de Estados Unidos, como parte del cumplimiento de la ley aprobada en 2019 que ordena el cierre definitivo del penal.
Las estructuras transferidas al Departamento de Servicios Administrativos de la Ciudad son el Centro de Enfermería Norte, inaugurado en 1932; el Centro de Detención George Motchan, y el Centro Anna M. Kross, que actualmente no albergaban personas bajo custodia.
El plan municipal, valorado en 8.000 millones de dólares, contempla sustituir el complejo de Rikers por instalaciones penitenciarias más pequeñas distribuidas en Manhattan, Brooklyn, El Bronx y Queens.
El cierre de estas instalaciones fue posible tras la apertura, en abril pasado, de la Unidad de Vivienda Terapéutica Avanzada del hospital Bellevue, con 104 camas y atención médica especializada para personas bajo custodia.
«Durante décadas, Rikers Island ha representado uno de los mayores fracasos de nuestro gobierno municipal. Ha fallado a las personas bajo custodia, a los funcionarios penitenciarios y a todos los neoyorquinos que creen que nuestro sistema de justicia debe estar a la altura de su nombre», expresó Mamdani.
Por su parte, el comisionado del Departamento de Corrección, Stanley Richards, señaló que el traspaso de estas instalaciones representa «un paso importante hacia un sistema penitenciario más seguro y eficaz».
La presión para cerrar Rikers Island ha aumentado durante los últimos años debido a las reiteradas denuncias por violencia y muertes bajo custodia. En 2022 se registraron 19 fallecimientos, la cifra más alta de los últimos años; en 2025 hubo 15, y en lo que va de 2026 se han reportado al menos cuatro muertes.


