A contrarreloj panameños hacen compras de última hora
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
A esta hora la Navidad se cocina con prisa. En Panamá, el 24 de diciembre no se planifica: se resuelve. Miles de personas salieron hoy a buscar lo que todavía falta para la cena, el pavo que no apareció, el jamón que subió de precio, el arroz con guandú, las uvas, el pan, el ron y hasta el hielo, mientras la ciudad se tranca y el reloj aprieta.
Las principales avenidas de la ciudad capital, Tumba Muerto, Vía España, Transístmica, Calle 50, Via Tocumen, Vía Brasil y los accesos a los centros comerciale estaban colapsadas y los carros avanzaban a paso lento.
“Yo vine por dos cosas y ya llevo el carrito lleno”, contó María González, compradora en un supermercado de San Miguelito. “El jamón está más caro, el pavo casi se acaba y el guandú hay que buscarlo como oro”, comentó.
Supermercados en modo resistencia
Dentro de los supermercados, el ambiente es de cocina previa. Personas con pavos congelados, bandejas de cerdo, bolsas de arroz, papas, cebollas, ajíes y latas de guandú recorren los pasillos como si se tratara de una coreografía conocida. En algunos estantes ya no hay marcas para escoger: hay lo que queda.
“Entre el pavo, el jamón y los acompañamientos, uno se va del presupuesto”, señaló Carlos Batista, mientras esperaba en la fila. “Pero la cena navideña no se negocia”.
Comerciantes sienten el empujón final
Desde el sector comercial reconocen que las últimas 48 horas concentran buena parte de las ventas decembrinas.
“Hoy es el día más fuerte”, explicó Ana Pérez, encargada de un supermercado en la ciudad capital. “La gente compra lo que le falta para la cena y repone lo que calculó mal. Se vende mucho pavo, jamón, arroz, guandú, bebidas y hielo”.
Consumo concentrado en horas clave
De acuerdo con estimaciones del comercio minorista, una parte significativa del consumo navideño se realiza precisamente entre el 23 y el 24 de diciembre, con picos al mediodía y en horas de la tarde, cuando los compradores aceleran para llegar a tiempo a casa y encender la estufa.
Juguetes primero
Las tiendas de juguetes también registran un movimiento intenso. Muchos compradores alternan entre el regalo del niño y los ingredientes de la cena
“Primero el regalo y después veo cómo resuelvo el arroz con guandú”, admitió Luis Rodríguez. “Lo importante es cumplir”.
Transporte público lleno, pero en marcha
Mientras los tranques dominan las calles, el transporte público va al límite. Los metrobuses circulan llenos, con pasajeros cargando bolsas de supermercado, juguetes envueltos a medias y hasta hojas de plátano para los tamales.
“El Metro no se tranca, pero se siente”, relató Rosa Martínez, usuaria del sistema. “Los vagones van llenos y el calor se siente, pero al menos uno avanza”.
La postal del 24
A esta hora del día, la ciudad sigue en movimiento. En un auto detenido por el tranque, un niño duerme en el asiento trasero abrazando una bolsa de regalo.
Afuera, los metrobuses pasan abarrotados, con pasajeros de pie, cargando bolsas, juguetes y cansancio.
En el Metro de Panamá no hay tranques, pero sí sofoco: vagones llenos, rostros sudados y miradas fijas en el reloj. Nadie se queja demasiado. Todos van al mismo lugar.


