El fuego volvió a encender las alarmas cerca de Cerro Patacón
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El humo apareció primero. Espeso, persistente, con ese olor inconfundible a basura ardiendo que en San Miguelito nadie confunde con neblina.
Minutos después, el fuego ya tenía nombre y ubicación: el vertedero de Cárdenas, a pocos pasos de Cerro Patacón, ese vecino incómodo que nunca duerme del todo.
Cuando las primeras unidades del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá llegaron al sitio, la escena era clara: material combustible acumulado, viento caprichoso y el riesgo latente de que el incendio se saliera de control.
No era un conato cualquiera. Era otra prueba de fuego en una zona donde la emergencia siempre está a una chispa de distancia.
El coronel Ángel Delgado, ordenó activar de inmediato el plan de contingencia interinstitucional. Refuerzos de la Estación N.° 1, tanqueros, unidades de San Miguelito y Ricardo Arango comenzaron a llegar uno tras otro, mientras el reloj avanzaba sin misericordia.
Más de 20 bomberos se mantuvieron en la línea durante cinco horas ininterrumpidas, combatiendo un incendio que se resistía a morir.
No bastó el agua. Hubo que aplicar agentes especializados como el F-500 para atacar el corazón del fuego y evitar que volviera a levantarse entre los desechos.
La Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario entró en escena con maquinaria pesada y cisternas, removiendo toneladas de residuos para cortar el combustible del incendio, mientras la Policía Nacional establecía un perímetro de seguridad.
Cada institución hizo su parte, conscientes de que un descuido podía convertir el vertedero en una amenaza mayor para las comunidades cercanas.
Aunque el fuego fue contenido, la zona no quedó en calma. Las unidades permanecen en vigilancia, porque en Cárdenas como en Cerro Patacón el peligro nunca se apaga del todo, solo se controla.


