Cuando es bueno detenernos y hacer cambios
Por: Vladimir Berrio-Lemm
Investigador de historia. Conferencista. Autor. Articulista.
Ejemplo del título: para 2019 en China se terminó una autopista que se decidió mover unos metros para defender una higuera centenaria. Esto se ha repetido en Japón y otros sitios de Asia del este. Con ello se dice SÍ AL PROGRESO porque no se debe permitir que la sociedad no disfrute del bienestar a que está llamado el Estado a proveer. Pero también dice SÍ AL ENTORNO. Esto no es solo algo ambiental. En Shanghai y otras regiones se permitió varias “casas clavo” que no fueron demolidas al construir autopistas sino conservadas y rodeadas por estas autovías en señal de respeto a quienes viven allí.
China es comúnmente considerado un Estado autoritario y que no respeta derechos humanos ni ambientales. Asumimos que en países liberales, democráticos y libres de todo autoritarismo esto debería ser norma de todos los días. Sin embargo, la realidad es otra.
Panameñas-os con menos de 50 años nacieron y tuvieron conciencia cuando ya el canal estaba revirtiendo a Panamá. No saben de un 2 de mayo de 1958 ni del 9 al 12 de enero de 1964. Y quienes tengan menos de 27 años, nacieron con el canal en nuestras manos. Esto es, pudiendo entrar a Amador, Clayton, Sherman, Cristóbal, Howard sin que nadie lo impida y sin una cerca que separe Canal Zone de Panamá. Todavía en 2017 había personas demasiado jóvenes como para entender si les hablaban de un contrato para hacer un puente con unos intercambiadores de vías anexos y lo que costaría en cambios urbanos y demoliciones.
Las leyes de patrimonio histórico o bienes patrimoniales o monumentos nacionales o históricos en Panamá son muy inmaduras, recientes y escritas de modo incompleto y fáciles de pasar por alto. Hasta aquellos sitios que están enlistados por la UNESCO y de eso tenemos varios ejemplos ya.
Sólo quienes tengan 50 años o mucho más sabemos qué significó VIVIR la historia de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos más que como una materia escolar. Sufrir la discriminación; ver un país dividido; ver como se saludaba otra bandera, cantaba otro himno, usaban una policía y ejército, bomberos y demás distintos a los nuestros y en otro idioma sin intromisión panameña. Sólo quien vio y vivió eso, o al menos lo pudo vivenciar con los relatos vividos por sus abuelos o bisabuelos, sabe de la importancia de mantener la memoria histórica colectiva y la necesidad de reforzar las raíces de nuestra identidad. Lo urgente de conservar el legado histórico-patrimonial.
Es por ello que, indistinto de lo que pueda haber ocurrido hace 9 años atrás, donde ningún educador o historiador participó, sea necesario sentarse a dialogar del futuro de algo tan maravilloso como las estaciones del Ferrocarril de Panamá, el primer transcontinental del mundo y que contribuyó a engrandecer tanto a Panamá como al mundo y a Estados Unidos. Estaciones varias de ellas de 1915, o sea, más que centenarias con su propio estilo arquitectónico de acuerdo a reglamentos ferroviarios entonces vigentes. Donde por un poquito de dinero te montabas en primera o segunda clase y en una hora atravesabas el continente desde el Pacífico hasta el Atlántico por esta tierra bendecida en que nacimos.
Parece de buen sentido y mejor obrar detenernos y hacer algún cambio de trazado de intercambiadores. Sino… ¿será oportuno que el Consorcio y/o el Gobierno se comprometan por escrito para desmantelar dicha estación y reubicarla en sitio fácil de llegar en Albrook? ¿Será apropiado comprometerse por escrito y con planos a reconstruir dicha estación en alguna parte accesible tal vez de Albrook (sería tremendo incentivo turístico) con un tramo de vía de rieles, colocar allí varias piezas del ferrocarril francés y de Estados Unidos ahora dispersas en varios lugares? ¿No sería una gran oportunidad aprovechar esta coyuntura para iniciar un diálogo para la construcción de un museo ferroviario?
Dejamos el tema con puntos suspensivos en la agenda de quienes lean esta esquela.


