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Moratorias no pueden permanecer como una política de Estado, espantan a todo el mundo

Las  moratorias  establecidas  por el gobierno no pueden  permanecer  como  una  política  de  Estado, es  un tema  temporal  al que se le vence  el plazo  y se deben buscar otros  mecanismos, dijo a  La  Verdad Panamá, el consultor laboral, ingeniero René Quevedo.

Sus declaraciones  obedecen  a  las  moratorias  del sector bancario  y del servicio eléctrico, ambas  firmemente rechazadas  por la Asociación Bancaria y  la  Cámara  de  Comercio, Industrias  y Agricultura  de  Panamá, respectivamente.

La moratoria  bancaria  no se puede  mantener por siempre, lamentablemente el tema se politizó “cuando en realidad  la economía ha estado paralizada  un año  y ningún negocio  se puede  mantener sin ingresos. Esto debe dar pie a negociaciones individuales, en otras  palabras vamos a tener que  sentarnos  y hablar, aseguró Quevedo.

Un elemento que  le asesta  un  golpe fuerte  al país, precisamente  en un momento  que  depende de una  reactivación económica urgente  -sostiene- es  el  informe de The  Economist, titulado “Populismo y política, riesgos operacionales”  el cual, si bien nos da buenas  calificaciones  en  concepto de macroeconomía, situación  financiera  y fiscal  y responsabilidad  de repago de  la deuda; nos fracasa  en el tema de la  gobernabilidad criterio  que  afecta el clima  de  negocios.

Este es un tema  que no podemos politizar porque vamos a  espantar a todo el mundo. Poniendo  la situación en contexto,  sacó  cifras  poco alentadoras. El año pasado  se perdieron 289 mil  empleos, la planilla  estatal  aumentó  de manera  importante, lo que evidencia  que todo el impacto lo está llevando  el sector privado que  perdió 327 mil  empleos  formales, es decir, un 37% de su fuerza laboral  asalariada.

El año pasado la  Caja de  Seguro Social  tuvo  una  caída  en sus ingresos  del 40%, lo cual no es más que una hecatombe  laboral. Ante  esta caída  catastrófica  del empleo  formal, hoy  tenemos menos  asalariados  del sector privado y casi el  doble  del funcionariado  que teníamos  en el año 2004. Hoy dos  de cada  tres  trabajadores son informales o funcionarios. El porcentaje que aporta  el  empleo asalariado a las finanzas del Estado es menor, indicó  el ingeniero  Quevedo.

Hay una crisis  social, mucha tribulación, mucha gente desesperada, el bono solidario  o vale no es sostenible  en el tiempo  y estamos  pidiendo prestado para pagar la planilla  del Estado y los bonos. En este momento necesitamos la inversión privada.

Con las moratorias  tenemos que  buscar acercamientos; se cumple su vigencia y no podemos legislar  esto,  alterar  el ciclo económico ni decretar  la  reactivación  económica, advirtió. “Los bancos no tienen ningún interés  de quedarse  con  casas  ni carros, tampoco  las eléctricas  tienen interés  en cortarle la luz a la gente. Creo  que es una cuestión de  buscar entre todos, sentarnos a  hablar  y  construir  consensos no culpables, este   ha sido parte  del problema”.

No vamos a mentir es  cuestión de decir..  mira yo tengo el bono esto no me  alcanza ni para comer y creo que eso que va a propiciar un mejor ambiente, aunque  también los bancos tienen  que  poner de  su parte  y transmitir  esa confianza de que  acudan  y  se sienten  a encontrar  soluciones,   en virtud de que históricamente   ha habido  una satanización  de los bancos, subrayó.

Observó que  cuatro de  cada cinco trabajadores  que han perdido  sus  trabajos, ganaban  menos de 750 dólares mensuales. La crisis  está perjudicando a la  gente humilde. En  ese sentido  tenemos que buscar  mecanismos y hablarnos. No hay  soluciones  simples, pero tampoco podemos prolongar la agonía,  extendiendo  una moratoria  que va  a  provocar que  muchos negocios nacionales y extranjeros, por temas políticos se  afecten desmejorando  el clima de  negocios y ese  es  exactamente  el punto  de The Economist.