«La demora sea» y «el candado no es eterno»: Frases de esperanza de los miembros de Bagdad dentro de las cárceles
Por Javier Collins / La Verdad Panamá
«La demora sea y el candado no es eterno», son frases que a diario repiten los miembros de la peligrosa banda delictiva Bagdad, una organización criminal que recibió un duro golpe tras la captura de una veintena de sus principales cabecillas, fichas delincuenciales que ahora se suman a una especie de suite que mantienen en el pabellón número 14 de la cárcel La Joyita, santuario que ellos controlan en ese hotel de pecadores.
En ese lugar, los privados de libertad primerizos reciben el consuelo de los de vieja data, a fin de hacer más llevadera su larga estancia dentro de la cárcel, pero son obligados a realizar trabajos de limpieza, lavandería, cocina y una que otra caricia, un secreto a voces que hoy por hoy ocurre en las cárceles de Panamá.
Bagdad, es una de las dos mayores bandas federadas de Panamá, conformadas por 30 a 40 pandillas menores que trabajan en conjunto para prestar servicios de trasiego de narcóticos para grupos transnacionales del crimen organizado.
Pero estas pandillas que prestan servicio a Bagdad tienen poca cohesión interna y muchas veces se involucran en disputas por el microtráfico en Panamá y otras zonas del interior del país.
La peligrosa banda Bagdad nació pequeña y originalmente prestaba servicio junto a la banda El Pentágono y Matar o Morir a una organización criminal mayor bautizada como Unión Soviética.
Los miembros de Bagdad eran especialistas en tumbe de drogas, es decir el robo de cargamentos de estupefacientes a los grupos de traficantes.
Bagdad en sus inicios operaba en El Chorrillo, mientras que El Pentágono tenía como radio de acción, el corregimiento de Santa Ana y MOM en Curundú.
Desde su fundación la Unión Soviética se dedicaba a extorsionar a otros grupos criminales y buscaba sacar del negocio a otros tumbadores que unieron sus fuerzas y se organizaron para defenderse de los ataques, fundando la organización “Calor Calor”, iniciando entonces una rivalidad en busca del liderazgo y que perdura hasta el día de hoy.
Tras la muerte de los jefes de El Pentágono y MOM, Bagdad tomó el control de Unión Soviética, desapareció ese nombre y tomó todo el liderazgo de la organización.
Esta temible banda sigue dedicada al robo de droga, manejan el control del movimiento y la venta de esos estupefacientes.
Expertos creen que en 2014, Bagdad controlaba más del 50 por ciento de la venta de drogas en Panamá, organización que también presta servicios de vigilancia de cargamentos de droga, sicariato, secuestro y extorsión.
La banda recluta a jóvenes desde los 14 años de edad aproximadamente, y se cree que en 2014, Calor Calor y Bagdad tenían unos dos mil miembros.
Bagdad ahora es más fuerte en la provincia de Panamá Oeste, Panamá centro y la provincia de Colon, gracias al apoyo de numerosas bandas juveniles, entre ellos El Pentágono”, “Vietnam 23” y “Nadie ta’ Bien”.

Su principal rival es Calor Calor, que también es una aglomeración de grupos
Desde 2019, Bagdad también tiene que enfrentar una pugna interna, pues una de sus bandas miembros, Matar o Morir (MOM), se quedó con un cargamento de drogas, una especie de declaración de independencia que a Bagdad molestó.
En diciembre de 2019, Bagdad cobró la deuda coordinando una balacera en el pabellón 14 de la Joyita que dejó un saldo de 15 muertos y una docena de heridos.
El hecho que se conoce como la “masacre de La Joyita”, provocó una cadena de violencia en el complejo penitenciario y que también se extendió a la provincia de Panamá Oeste.
Hoy nuevos inquilinos, 19 en total pasan sus días en las frías celdas de la Joyita, lugar desde donde solamente les queda el consuelo de que el candado no es eterno.


