Dinero

Arrancan las primeras conversaciones por el salario mínimo en medio de llamados a la prudencia

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Las negociaciones para definir si habrá o no un nuevo ajuste al salario mínimo arrancaron con un mensaje que buscó bajar la espuma desde el primer día.

La ministra de Trabajo dejó claro que, en esta ronda de cuatro semanas, “no hay que hacerse expectativas”, porque la discusión debe aterrizarse en la realidad económica que vive tanto quien hoy tiene empleo como quien lo busca.

Un diálogo sin humo y con cálculos en mano

La ministra insistió en que cualquier decisión debe contemplar los efectos en cadena que generan estos ajustes, incluyendo el impacto directo en la canasta básica y en la capacidad de las empresas para sostener su planilla.

“Hay que ser responsables —dijo—, medir, escuchar y entender que un aumento no solo afecta a quien hoy trabaja, sino al que está tratando de entrar al mercado laboral”.

Este primer encuentro reúne al sector empleador y al sector trabajador en un proceso que arrancó con exposiciones técnicas, para luego pasar a una mesa de diálogo donde se medirán los escenarios económicos, las cargas que soportan las empresas y las demandas salariales históricas de los gremios.

Los trabajadores piden salario familiar

Desde CONATO, los representantes pusieron sobre la mesa una propuesta que buscan fortalecer desde hace años: un salario familiar que incorpore rubros que hoy no se contemplan dentro del salario mínimo tradicional.

Recordaron que hace dos años plantearon que la persona que menos ganara recibiera al menos 900 dólares mensuales. Ese número, admiten, hoy tendría que actualizarse y podría ser mayor, en torno a un ajuste del 4%.

No obstante, reconocen que si la cifra final va a ser significativa, necesitará un acuerdo serio con los empleadores para evitar un “efecto cascada” que desate incrementos masivos en toda la estructura salarial.

La mirada empresarial: cuidado con el golpe

Juan Arias, de la Cámara de Comercio, reiteró que cualquier ajuste debe considerar a las empresas que simplemente no pueden absorber un aumento sin consecuencias directas.

“Las que no puedan sostener el incremento tendrán dos caminos: sacar a alguien de la planilla o asumir que esas personas pasarán al desempleo o a la informalidad”, advirtió.

El sector empresarial sostiene que nadie gana con medidas que suenen bien pero terminen expulsando trabajadores del mercado formal.

Un punto medio o un punto de choque

Con ambos sectores reconociendo la complejidad del momento económico, la discusión entra en una fase donde las cifras reales deberán imponerse sobre las expectativas.