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Cerdo de sobra: productores advierten que la sobreproducción puede hundir más los precios

Cerdo de sobra: ni diciembre podrá absorber la sobreproducción

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El sector porcino panameño enfrenta un creciente problema de sobreproducción que amenaza con profundizar las pérdidas de los productores, debido a que el mercado nacional es demasiado pequeño para absorber todo el volumen de animales que actualmente está llegando al mercado.

El dirigente porcinocultor Juan Guevara advirtió que la situación difícilmente podrá resolverse antes de diciembre ni tampoco durante las fiestas de fin de año y explicó que el problema no obedece principalmente a la entrada de producto extranjero, sino al crecimiento registrado en los últimos años en la cantidad de productores nacionales.

“Hay muchos productos en el mercado porque entraron muchos productores nuevos en el ambiente de producción porcina y los mercados panameños son muy pequeños”, explicó Guevara.

El dirigente sostuvo que el excedente de producción se mantiene pese a que tradicionalmente diciembre representa uno de los períodos de mayor consumo de carne de cerdo en el país.

Según sus estimaciones, ni siquiera la demanda de las fiestas de fin de año será suficiente para absorber completamente la producción existente.

El problema adquiere mayor dimensión porque los productores continúan incurriendo en gastos para mantener vivos y en condiciones adecuadas a los animales mientras esperan que aparezca un comprador.

Guevara explicó que cuando un cerdo alcanza el peso de sacrificio y no logra venderse, el productor debe continuar alimentándolo, aumentando sus costos y reduciendo todavía más el margen de ganancia.

“Hay que seguir alimentándolo porque si no se enferma”, señaló, al advertir que el animal continúa consumiendo alimento mientras permanece en la granja y, además, puede enfrentar problemas de salud.

El dirigente puso como ejemplo que un cerdo que llega aproximadamente a 200 libras en canal puede representar alrededor de 180 dólares, pero si permanece más tiempo en la explotación, el productor puede terminar perdiendo cerca de 100 dólares, debido a los costos adicionales y a la pérdida del rendimiento económico esperado.

A esto se suma el costo del alimento. Guevara indicó que esos animales pueden consumir hasta dos quintales adicionales mientras permanecen en la granja, un gasto que el productor no necesariamente logra recuperar cuando finalmente consigue venderlos.

La situación se produce en momentos en que los porcicultores ya vienen soportando una reducción significativa del precio que reciben por su producción. Entre abril y septiembre de este año, según Guevara, el precio pagado al productor cayó entre 40 y 50 centavos por libra.

El dirigente atribuyó esa caída principalmente al exceso de oferta y recordó que, en esas condiciones, el productor no tiene capacidad para trasladar sus costos al consumidor porque el precio final está determinado por la cadena de comercialización y la relación entre oferta y demanda.

Exportación aparece como salida

Ante la acumulación de producción, los porcicultores han planteado la necesidad de abrir mercados internacionales para sacar parte del excedente y evitar que el exceso de animales siga presionando los precios internos.

Guevara explicó que para que la exportación sea viable se requiere una intervención del Gobierno mediante algún mecanismo de apoyo económico que permita compensar la diferencia entre los costos nacionales y el precio internacional.

“El Gobierno para poder que se dé la exportación tiene que aplicar una especie de subsidio”, afirmó.

Según explicó, el precio internacional del cerdo puede encontrarse entre 30 y 40 centavos por debajo del costo que permitiría al productor panameño sostener su actividad en condiciones normales, por lo que considera necesario establecer un mecanismo que permita hacer competitiva la producción nacional en los mercados externos.

Los productores ya han sostenido reuniones con autoridades gubernamentales para abordar distintos aspectos relacionados con la producción y la posibilidad de encontrar una salida al excedente, pero Guevara cuestionó que hasta ahora no se haya concretado una respuesta que permita resolver el problema.

La situación también ocurre en un sector que ha tenido que enfrentar mayores costos por las condiciones climáticas, particularmente por las altas temperaturas y la escasez de agua asociadas al fenómeno de El Niño.

Guevara había advertido anteriormente que el estrés calórico afecta la reproducción, reduce el consumo de alimento, ralentiza el crecimiento de los animales y puede incrementar la mortalidad, mientras obliga a los productores a realizar mayores inversiones para mantener las condiciones adecuadas dentro de las granjas.

El problema, por tanto, no se limita a vender los animales que ya alcanzaron el peso de sacrificio. Mientras el mercado no absorba la producción, los productores deben continuar pagando alimento, trabajadores, combustible, medicamentos y otros costos de operación.

Un mercado pequeño para una producción creciente

Guevara recordó que el país sacrifica alrededor de 60 mil cerdos mensualmente, movimiento que representa decenas de millones de dólares dentro de la cadena productiva y comercial.

Sin embargo, el crecimiento de la producción nacional ha generado un desbalance entre la cantidad de animales disponibles y la capacidad del mercado interno para absorberlos.

El dirigente también señaló que el sector ha trabajado durante los últimos meses en la búsqueda de mercados de exportación y que se han adelantado gestiones sanitarias con países de Centroamérica y el Caribe.

La apertura de esos mercados permitiría reducir la presión sobre el mercado nacional, pero los productores consideran que todavía hace falta una decisión gubernamental que facilite las condiciones económicas para que las exportaciones sean realmente viables.

Mientras esa salida no se concreta, el productor queda atrapado entre dos problemas: recibe menos dinero por cada libra de cerdo y, al mismo tiempo, debe continuar gastando para mantener los animales que no logra colocar.

Para Guevara, el riesgo es que la sobreproducción termine convirtiéndose en un problema cada vez mayor para la actividad porcina, particularmente para los pequeños productores que tienen menor capacidad financiera para soportar varios meses de precios deprimidos.