Chats filtrados revelan operación jurídica, presión política y una red de difusión para intentar frenar la candidatura de José Raúl Mulino
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
Una filtración de conversaciones privadas entre el abogado Carlos Ernesto González y la abogada Karisma Karamañites destapa, con crudeza quirúrgica, la arquitectura interna del movimiento que intentó sostener y amplificar las acciones legales dirigidas a impedir la candidatura presidencial de José Raúl Mulino.
El material de decenas de intercambios de chats combina urgencias jurídicas, dudas procesales, maniobras externas, reclutamiento político, frustraciones personales y una operación de difusión coordinada que funcionaba en paralelo a los trámites en el Tribunal Electoral y la Corte Suprema.
La Verdad Panamá tuvo acceso a este material que fue presentado ante la Notaría Segunda del Circuito de Panamá, donde quedaron formalmente certificadas y protocolizadas como constancia legal de su existencia.
El acta notarial con fecha, sello, firma y registro del Notario Segundo, Fabián Ruiz Sánchez valida la autenticidad de estas conversaciones, que ahora salen a la luz.

Es, en esencia, la radiografía de un operativo que quiso ser impecable, pero cuya filtración exhibe improvisación, ansiedad y un cálculo político evidente.
Un operativo contrarreloj: “Salgo corriendo al TE”
Desde los primeros mensajes, la presión por armar las demandas se vuelve evidente.
González escribe:
“Estoy en una cita médica, pero de aquí salgo corriendo al TE.”
A lo largo del hilo, el patrón se repite:
“Lo acomodo y se lo mando.”
“Ya lo modifiqué.”
“Revocar en la parte de pruebas.”
“Para adelantar.”

Ambos reconocen limitaciones concretas:
“Mientras no sepamos cuál es el boletín, no se puede ir a presentar, ¿cierto?”
El ritmo era el de un operativo que intentaba anticiparse al Tribunal Electoral.
Tropiezos en el Tribunal Electoral y la Corte: “No me aceptaron las copias”
Los chats revelan confusión procesal y tropiezos institucionales:
“¿Debo presentar una solicitud para que me autentiquen?”
“¿Cómo es el procedimiento?”
González incluso solicita apoyo logístico:
“Si sabe de algún pasante que atienda el TE me avisa para mandarlo.”
El episodio más delicado ocurre al intentar presentar documentación en la Corte Suprema:
“Ese día olvidé decirte que no me aceptaron las copias en la CSJ porque dicen que el expediente lo tenía Caraballo.”
La frase posterior refleja la desconfianza:
“No se les puede creer nada.”
La figura de Caraballo y la tensión por un supuesto fallo mixto
Un fragmento clave sostiene:
“Me dicen que Caraballo viene con una opinión mixta: inconstitucional para RM y constitucional para Alianza.”
El mensaje sugiere que, dentro del grupo, circulaba la idea de que había indicios de cómo podía venir la decisión del Procurador de la Nación.

Esa supuesta “opinión mixta” provocó análisis sobre suplencia, constitucionalidad y la figura del vicepresidente:
“Un vicepresidente no es un suplente.”
“No se puede aplicar esa norma y si la aplican sería inconstitucional.”
Multiplicación de alegatos: la estrategia para presionar a la Corte
La filtración muestra que no solo buscaban presentar un argumento, sino replicarlo varias veces.
González instruye:
“Puede ser cualquier ciudadano, pero a través de abogado. Consiga colegas que presenten los mismos alegatos que usted.”
La intención era clara:
llenar la Corte de planteamientos jurídicos idénticos para reforzar una misma narrativa.
Reclutamiento externo: “Publio Cortés acaba de presentar… estoy viendo si Rubén Blades lo hace”.
La operación no era solo jurídica.
Los chats revelan esfuerzos por sumar figuras con peso público:
“Publio Cortés acaba de presentar.”
“Estoy viendo si logro que Rubén Blades lo haga.”
El objetivo: crear un entorno jurídico-social que generara presión ambiental sobre la Corte.
La maquinaria de difusión: “Ani la acomoda y la reenvía. Boom.”
Tal vez el elemento menos esperado de la filtración es el reconocimiento de un circuito paralelo de comunicación:
“Nosotros tenemos grupos de difusión. Ani ahora la acomoda y la reenvía. Boom.”
Esto revela que el equipo manejaba una estrategia que combinaba:
acciones judiciales,
análisis técnico,
presión mediática organizada.
Todo desde un mismo chat.
Críticas sin filtro al Tribunal Electoral y al gobierno
En medio del trabajo jurídico, emergen opiniones contundentes:
“Es candidato porque lo puso de a dedo el TE.”
“Esos magistrados del TE dan pena.”
“La peor que hemos tenido.”
“Esto es una desgracia.”
Las expresiones reflejan un fuerte desprecio por las autoridades encargadas del proceso.
La dimensión personal: reproches, frialdad y frustraciones
La radiografía del chat no es solo técnica. También muestra la carga emocional del proceso.
González le reclama a Karamañites:
“¿Por qué está tan fría conmigo?”
“Estaba preocupado, pensando qué le hice.”
“El día que perdí la demanda no recibí ni un solo mensaje.”
La mezcla de trabajo jurídico con tensiones personales añade una capa inesperada al operativo.
Un operativo ambicioso que reveló sus costuras internas
La filtración presenta un mecanismo que pretendía ser preciso y contundente, pero que terminó mostrando:
contradicciones,
dudas,
improvisación,
dependencia de terceros,
expectativas sobre supuestas filtraciones,
y una red de presión mediática paralela.
En conjunto, los chats ofrecen la radiografía más clara hasta ahora del entramado jurídico y político que se articuló para intentar bloquear la candidatura presidencial de José Raúl Mulino, desde la trinchera legal hasta el circuito de propaganda.
Y también muestran por qué, a pesar del esfuerzo, el operativo nunca llegó a sincronizarse como sus protagonistas esperaban.


