Cocaína, terrorismo y armas de guerra: el expediente que acusa a Diosdado Cabello
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó una acusación de alto impacto contra figuras centrales del poder en Venezuela, señalándolas de encabezar durante más de dos décadas una conspiración internacional de narco-terrorismo, tráfico de cocaína a gran escala y uso de armamento militar, con vínculos directos con organizaciones terroristas y criminales transnacionales.
Según el documento judicial, entre 1999 y 2025 Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón y Ramón Rodríguez Chacín habrían coordinado y facilitado operaciones de narcotráfico destinadas a introducir cinco kilogramos o más de cocaína en territorio estadounidense, actuando en alianza con grupos armados como las FARC, ELN, Tren de Aragua, Segunda Marquetalia, así como con carteles mexicanos como Sinaloa y Los Zetas (CDN).
Cabello y pistas clandestinas
La acusación detalla que Diosdado Cabello habría viajado de forma regular entre 2022 y 2024 a pistas clandestinas controladas por el ELN en zonas fronterizas entre Colombia y Venezuela, con el objetivo de garantizar el tránsito seguro de cargamentos de cocaína.
Desde estos puntos, la droga era enviada en vuelos avalados por funcionarios militares venezolanos o mediante aeronaves clandestinas diseñadas para evadir controles en Sur y Centroamérica.
Los fiscales sostienen que a finales de 2024, Cabello recibió ganancias directas del narcotráfico, y que en 2025 se discutieron planes para mantener y expandir las rutas de tráfico a través del territorio venezolano.
Narco-terrorismo y terrorismo internacional
El Cargo Uno imputa a los acusados por conspiración de narco-terrorismo, alegando que no solo traficaron drogas, sino que lo hicieron con conocimiento de que los beneficios financiaban organizaciones terroristas, una violación directa del Título 21, Sección 960a del Código de EE. UU.
Importación de cocaína a EE. UU.
En el Cargo Dos, la Fiscalía incluye además a Cilia Flores, Nicolás Ernesto Maduro Guerra (“Nicolasito”) y Héctor Rusthenford Guerrero Flores (“Niño Guerrero”), acusándolos de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos, fabricar y distribuir la droga con pleno conocimiento de su destino final, incluso utilizando aeronaves registradas en EE. UU.
Armas de guerra
Los Cargos Tres y Cuatro elevan aún más la gravedad del caso: los acusados habrían usado y poseído ametralladoras y dispositivos destructivos durante la ejecución de los delitos de narcotráfico, incluyendo armas capaces de disparo automático continuo, lo que configura delitos federales relacionados con armas de fuego de uso militar.
Decomisos millonarios
El gobierno estadounidense solicitó el decomiso total de bienes, propiedades y activos derivados directa o indirectamente de estas actividades ilícitas.
En caso de que los bienes no puedan ser localizados o hayan sido transferidos, la Fiscalía pedirá el decomiso de bienes sustitutos hasta cubrir el valor total estimado del producto criminal.
La acusación fue firmada por Jay Clayton, Fiscal de los Estados Unidos, y establece que al menos uno de los implicados sería presentado inicialmente ante el Distrito Sur de Nueva York, consolidando uno de los expedientes judiciales más severos jamás formulados contra la élite gobernante venezolana.


