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Costo de la vida se dispara; alza de combustibles crea zozobra en la población

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El aumento sostenido de los precios de los combustibles ya comienza a sentirse en el bolsillo de los consumidores y podría provocar un incremento en el costo de productos de primera necesidad, advirtieron representantes de organizaciones de defensa del consumidor.

El abogado Geovanny Fletcher, especialista en derechos del consumidor, señaló que el impacto del alza se manifiesta de manera inmediata tanto en los gastos de los conductores como en la cadena de distribución de mercancías, lo que eventualmente termina reflejándose en mayores precios para la población.

“El efecto inmediato se observa directamente en el bolsillo de los conductores que están pagando sumas mucho más altas por el combustible.

Pero también se refleja en el aumento de precios de algunos productos de primera necesidad debido al incremento de los costos de distribución y operación comercial”, explicó.

El especialista señaló que los productos más vulnerables a estas alzas son aquellos que se producen en áreas alejadas de los principales centros urbanos, como legumbres, hortalizas y otros rubros agrícolas.

“Mientras más lejos se produzca un alimento del centro de venta, mayor será el costo de transporte asociado al combustible, y ese incremento termina trasladándose al consumidor”, sostuvo.

Fletcher agregó que el encarecimiento de los combustibles también repercute en insumos utilizados por el sector agropecuario, incluyendo fertilizantes y otros productos vinculados a la producción agrícola, lo que podría generar una presión adicional sobre los precios de los alimentos.

Por su parte, Pedro Acosta, presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (Uncurepa), coincidió en que el combustible es uno de los principales factores que inciden en la estructura de costos de la economía.

Explicó que el impacto alcanza prácticamente todas las etapas de producción y comercialización de bienes, desde el transporte de insumos y mercancías hasta la distribución final de los productos que llegan a los consumidores.

“El combustible mueve la mercancía, mueve la producción y forma parte de los costos que enfrentan productores, comerciantes y emprendedores. Al aumentar ese gasto, inevitablemente termina reflejándose en el precio de los productos”, manifestó.

Acosta indicó que el sector agropecuario figura entre los más expuestos a estos incrementos, debido a que muchos productores deben asumir mayores costos para trasladar sus cosechas a los mercados o dependen de intermediarios que también trasladan el aumento del combustible al precio final.

Advirtió además que el impacto no se limita a los alimentos, ya que también afecta a pequeñas empresas, emprendimientos y actividades productivas que dependen del transporte para operar.

“El combustible tiene una incidencia transversal en toda la economía. Incluso influye en otros costos relacionados con la energía y la logística de producción”, señaló.

Respecto a las medidas que podría adoptar el Gobierno para mitigar los efectos de estas alzas, Acosta sostuvo que el tema debe formar parte de políticas públicas permanentes y no únicamente de respuestas coyunturales cuando se registran aumentos significativos en los precios internacionales.

A su juicio, el Estado debe fortalecer los mecanismos que garanticen una efectiva libre competencia en los mercados, de manera que exista una mayor diversidad de ofertas y los consumidores tengan acceso a precios más competitivos.

Fletcher, por su parte, recordó que el Gobierno mantiene subsidios para algunos sectores del transporte público y de carga, aunque consideró que también podrían evaluarse otras alternativas para aliviar la presión económica sobre las familias.

Mencionó que en algunos países se ha recurrido temporalmente a la reducción de impuestos aplicados a los combustibles como una medida para contener el impacto sobre el costo de la vida.

Las declaraciones surgen en momentos en que los precios de los combustibles mantienen una tendencia alcista, generando preocupación entre consumidores, productores y sectores comerciales por el posible efecto dominó sobre la canasta básica familiar y otros bienes esenciales.