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Criminólogo advierte que la delincuencia “llegó para quedarse” y que diciembre solo destapa un problema estructural

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El criminólogo Álvaro Menéndez lanzó una advertencia directa y sin rodeos: el aumento de robos y hurtos en diciembre no es un fenómeno nuevo ni pasajero, sino la expresión más visible de una criminalidad estructural que se agudizó tras la pandemia y que hoy se alimenta de la pobreza, el desempleo y la falta de prevención ciudadana.

Menéndez explicó que cada año, en estas fechas, se repite el mismo patrón. “La pobreza y la falta de empleo originan que personas inescrupulosas se dediquen a hacer su Navidad en este mes. Lo mismo ocurrirá cuando vengan los Carnavales”, señaló.

El especialista advirtió que, con el paso de los años, más personas sin empleo se caracterizan por cometer robos y hurtos, un fenómeno que según dijo se disparó después de la pandemia y se convirtió en un factor de riesgo para el país.

Bonos, décimos y poca precaución

El criminólogo fue claro al vincular el aumento de delitos con la conducta de la propia ciudadanía. A su juicio, existe una falta de precaución del panameño al momento de cobrar bonos, décimos o disponer de ahorros, lo que abre la puerta a que los delincuentes actúen con mayor facilidad.

“Veremos hurtos y robos a la orden del día”, advirtió, insistiendo en que debe existir una verdadera cultura de prevención, algo que según su análisis aún no se ha logrado consolidar.

En diciembre no baja ningún delito

Consultado sobre si hay delitos que disminuyen en esta época, Menéndez fue tajante: no encuentra ninguno. “Se incrementan los robos y hurtos y ya no podemos hablar de delitos que bajan, porque todos se están incrementando”, afirmó.

Para el experto, este escenario responde a una mezcla peligrosa de desidia y el ‘poco me importa’ de muchos ciudadanos, que ignoran un principio básico de seguridad: “El primer anillo de seguridad soy yo”.

Delincuencia cada vez más organizada

Lejos de tratarse solo de actos oportunistas, Menéndez alertó que existe un nivel creciente de organización y planificación entre quienes delinquen.

“Es una mezcla de muchos factores, pero uno de ellos es definitivamente la organización que posee este grupo de personas, que sin lugar a dudas son más planificados de cara a estas fechas”, sostuvo.

Planes hay, pero fallan

En cuanto a la respuesta del Estado, el criminólogo reconoció que existen programas y planes que se preparan oportunamente.

Sin embargo, considera que la falta de capacitación e instrucción termina echando por tierra cualquier manual que se intente aplicar, no solo en diciembre, sino también durante los Carnavales.

Menéndez insistió en que estos planes deben incluir estadísticas, inteligencia y pie de fuerza, advirtiendo que, de lo contrario, el resultado será “otro fracaso más”.

Errores que facilitan el delito

El especialista también señaló fallas recurrentes en el comportamiento ciudadano: la falta de “malicia”, la ausencia de comunicación con vecinos cuando se viaja, viviendas sin iluminación adecuada y cerraduras que no cumplen estándares internacionales de seguridad.

A esto sumó un llamado a que la Policía Nacional preste mayor atención a lo que ocurre en barrios y provincias. “No digo que deban ser MacGyver”, aclaró, “pero se debe actuar oportunamente para impedir y prevenir el alto índice que afecta la seguridad ciudadana”.

Un problema que no es solo de diciembre

Finalmente, Menéndez descartó que se trate de una situación coyuntural. Para él, la delincuencia no es un fenómeno estacional, sino una realidad que ya se instaló en la sociedad.

“Definitivamente la delincuencia llegó para quedarse entre nosotros”, afirmó, agregando que es tarde para reducir esos altos porcentajes si no se adoptan políticas que repriman de forma total el delito y si los órganos del Estado no actúan pensando en la seguridad de todos los ciudadanos.