DGI aprieta y ejerce mayores controles para combatir la evasión
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
La Dirección General de Ingresos (DGI) envía un mensaje claro a todos los contribuyentes: se acabaron los escondites y las grietas legales que permitían evadir impuestos.
Con la reciente reestructuración interna y la actualización del Registro Único de Contribuyentes (RUC), la entidad no solo busca ordenar su funcionamiento, sino también cerrar de manera definitiva los huecos tributarios que históricamente permitían que algunos contribuyentes operaran en la sombra.
La reforma quedó oficializada con la Resolución MEF-RES-2025-3287, publicada en la Gaceta Oficial, que modifica el Manual de Organización y Funciones vigente desde 2019.
El documento ordena una reingeniería silenciosa pero estratégica dentro de la entidad recaudadora del Estado.
Nuevas funciones, reorganización de unidades clave y un énfasis explícito en fiscalización, cobranza y control territorial marcan el tono de una DGI que se prepara para apretar el cerco sobre contribuyentes morosos y empresas que operan en sombras tributarias.
Más músculo para cobrar
Con el nuevo manual, las áreas de fiscalización, jurisdicción coactiva y sistemas tributarios reciben funciones ampliadas que permitirán detectar evasión con mayor rapidez, acelerar procesos de cobro, presionar a contribuyentes rezagados y cerrar fugas históricas dentro de la institución.
En la práctica, esto significa una DGI más vertical, con menos burocracia interna y mayor capacidad para convertir obligaciones tributarias en ingresos efectivos para el Estado.
RUC actualizado: el otro motor de la recaudación
La reestructuración llega en paralelo a la campaña nacional para obligar a personas y empresas a actualizar el Registro Único de Contribuyentes (RUC).
Contribuyentes invisibles, actividades económicas mal clasificadas o direcciones desactualizadas son, desde ahora, blancos directos de la nueva DGI.
La combinación de una estructura más robusta con un RUC depurado apunta al verdadero objetivo político del MEF: ampliar la base de contribuyentes y aumentar la recaudación sin crear nuevos impuestos.
Más control en las provincias
El manual también fortalece la coordinación entre oficinas regionales y la sede central, estableciendo criterios unificados y mayor supervisión.
El contexto: más ingresos, más presión
La DGI llega a esta reforma con viento a favor: la entidad reportó un crecimiento interanual de 14 % en ingresos tributarios al cierre de septiembre.
El MEF quiere sostener ese ritmo en 2026, y el nuevo manual parece ser la jugada institucional para lograrlo.
Un mensaje claro al país
La reestructuración de la DGI no es cosmética. Es un aviso: viene una etapa de recaudación más estricta, más rápida y con menos espacio para la evasión.
Para quienes cumplen, la medida pasará desapercibida. Para quienes se escondían en grietas legales o administrativas, la fiesta se acabó.


