Enfoque Global

Donald Trump: Nosotros vamos a administrar Venezuela hasta que se logre una transición segura y legal

El presidente de  Estados  Unidos, Donald  Trump dijo hoy en conferencia de  prensa  que ellos  administrarán  Venezuela  hasta que se pueda lograr  una  transición legal y segura, ponderando  la efectividad de  una  operación quirúrgica  que terminó con la captura de Nicolás Maduro  y  su esposa.

Trump señaló que la acción militar  fue  en el corazón de  Caracas y se hizo   para traer  a este  dictador  venezolano a la justicia. Fue una de las operaciones  más exitosas  en la historia de los  Estados  Unidos desde  la Segunda  Guerra  Mundial.

El mandatario norteamericano  señaló  que  toda la capacidad militar de  Venezuela  se dejó sin  efecto. Apuntó  que en  coordinación  con fuerzas del orden  lograron capturar a  Maduro, en medio de  la oscuridad. Ellos  sabían  que  veníamos y estaban listos, pero ningún  soldado  estadounidense  fue herido  o   dado de  baja, como  tampoco se perdió ningún equipo militar de  Estados  Unidos. Somos la fuerza militar  más temida del mundo, agregó Trump.

Reiteró  que,  «nosotros vamos  a  administrar  ese país hasta que se  logre una  transición  segura y legal en  Venezuela. No podemos correr el riesgo de que alguien más se quiera  quedar con Venezuela en perjuicio de la población  venezolana.

EE. UU. acusa a Nicolás Maduro de liderar por décadas una red de narcotráfico y narco-terrorismo

El indictment del Gran Jurado en Nueva York, documento al que tuvo acceso La Verdad Panamá, coloca a Nicolás Maduro Moros en el centro de una estructura de narcotráfico y narco-terrorismo que, según fiscales federales, habría operado durante más de dos décadas utilizando el aparato del Estado venezolano para traficar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos.

La acusación formal, presentada ante el Tribunal de Distrito del Sur de Nueva York como una acusación sustitutiva confidencial, describe una organización criminal de gran escala que habría funcionado desde finales de los años noventa, infiltrando instituciones civiles, militares y diplomáticas de Venezuela para facilitar el envío sistemático de drogas y el movimiento de grandes sumas de dinero en efectivo producto del narcotráfico.

Según el documento, Maduro habría utilizado cada uno de los cargos que ocupó como diputado, canciller, vicepresidente y presidente, para brindar protección política, policial y militar a operaciones de narcotráfico, incluyendo la aprobación de rutas aéreas y marítimas, el uso de aeronaves bajo cobertura diplomática y la entrega de pasaportes oficiales a narcotraficantes para garantizar su movilidad internacional.

El Estado como plataforma criminal

El Gran Jurado sostiene que el régimen venezolano convirtió al Estado en una plataforma logística del narcotráfico, garantizando impunidad a cambio de sobornos millonarios pagados en efectivo. Parte central de la acusación es el uso de instituciones oficiales, fuerzas de seguridad y recursos públicos para proteger cargamentos de droga y repatriar ganancias ilícitas.

Entre los mecanismos descritos figura el uso de aeronaves privadas con estatus diplomático para trasladar dinero del narcotráfico desde México hacia Venezuela, sin inspecciones, así como la coordinación directa con embajadas venezolanas para simular misiones oficiales mientras se cargaban aeronaves con efectivo proveniente de la venta de cocaína.

Las acusaciones incluyen además el uso de aeropuertos internacionales, puertos marítimos y pistas clandestinas, custodiadas por efectivos militares y policiales, así como el traslado de ganancias ilícitas bajo apariencia diplomática.

Los fiscales afirman que estas operaciones permitieron el movimiento de miles de toneladas de cocaína, fortaleciendo a organizaciones criminales y grupos catalogados como narco-terroristas, mientras se consolidaba el poder político y económico de la cúpula gobernante venezolana.

Familia presidencial implicada

El indictment señala directamente a Cilia Adela Flores de Maduro, acusada de aceptar cientos de miles de dólares en sobornos para intermediar protección estatal a vuelos cargados con cocaína y facilitar contactos con altos funcionarios de organismos antidrogas venezolanos.

Asimismo, figura Nicolás Ernesto Maduro Guerra (“Nicolasito”), a quien se atribuye participación en operaciones logísticas vinculadas al uso de aeronaves de la estatal PDVSA, algunas de las cuales habrían sido cargadas con grandes paquetes envueltos en cinta, presuntamente con drogas, antes de abandonar territorio venezolano.

El documento judicial indica que miembros del entorno familiar presidencial no solo habrían tenido conocimiento de las operaciones, sino que se habrían beneficiado directamente de los ingresos generados por el narcotráfico.

La cúpula del régimen bajo acusación

La acusación incluye a Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior y una de las figuras más poderosas del chavismo, señalado de recibir pagos millonarios para garantizar la protección de cargamentos de cocaína y asegurar que funcionarios involucrados en las operaciones no fueran investigados ni arrestados.

También figuran Ramón Rodríguez Chacín y otros altos funcionarios y mandos militares, acusados de colaborar con organizaciones como las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua, facilitando campamentos, rutas de tránsito, protección armada y entrenamiento para asegurar el traslado de drogas hacia México, Centroamérica y Estados Unidos.

Rutas, toneladas e incautaciones

El expediente judicial detalla múltiples operaciones que incluyeron envíos de cinco a seis toneladas de cocaína por contenedor, cargamentos marítimos de hasta 20 toneladas, vuelos con más de 5,5 toneladas y operaciones aéreas y terrestres custodiadas por militares venezolanos.

Entre los hechos descritos figuran incautaciones de gran escala en México y Francia, incluyendo un cargamento de 1,3 toneladas de cocaína decomisado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, así como el envío frustrado de más de 5,5 toneladas en un avión DC-9 interceptado en territorio mexicano.

El indictment señala que, tras algunas incautaciones, se realizaron reuniones de alto nivel para modificar rutas, cambiar aeropuertos y ordenar arrestos selectivos de funcionarios subalternos con el fin de desviar la atención pública y proteger a los principales responsables de la red.