Dos hermanos pagan condena en la cárcel por matar a una mujer que está viva
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
Un caso que ha generado indignación pública vuelve a poner bajo la lupa al sistema de justicia del país, luego que dos hermanos cumplen una condena de 14 años de prisión por homicidio, pese a que la presunta víctima está viva, según una certificación oficial presentada por la familia.
La denuncia salió a la luz a través de una entrevista en donde familiares de los condenados expusieron lo que califican como una de las injusticias más graves que han enfrentado. La historia, que rápidamente se ha viralizado en redes sociales, ha provocado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades judiciales.
Eloísa León, hija de uno de los sentenciados, alzó la voz públicamente para exigir la revisión inmediata del caso y la liberación de su padre y su tío. Con evidente indignación, aseguró que cuentan con pruebas documentales que contradicen la base misma de la condena.
“Condenaron a mi familia por matar a una persona que está viva. Tenemos la certificación. No es justo”, expresó.
De acuerdo con la información revelada, los hermanos fueron procesados y condenados por homicidio doloso, bajo la premisa de que una mujer había fallecido como resultado de sus acciones. Sin embargo, posteriormente la familia logró obtener una certificación oficial que acredita que la supuesta víctima no murió.
A pesar de la existencia de este documento, los dos hombres permanecen privados de libertad, lo que ha generado preocupación sobre los mecanismos de revisión de sentencias y la respuesta del sistema judicial ante posibles errores.
El caso ha tomado fuerza en plataformas digitales, donde ciudadanos han expresado su rechazo y exigen una respuesta clara por parte de las autoridades.
Entre los cuestionamientos que surgen destacan cómo se pudo sostener una condena por homicidio sin la confirmación de la muerte de la presunta víctima, así como el manejo de las pruebas dentro del proceso judicial.
Para la familia, el impacto ha sido devastador. Años de separación, visitas a centros penitenciarios y una lucha constante por demostrar la inocencia de sus seres queridos forman parte de una realidad que describen como injusta y desgastante.
Aseguran que no detendrán sus esfuerzos y que continuarán utilizando todos los recursos legales disponibles para lograr la revisión del caso. Insisten en que la evidencia presentada debe ser valorada por las autoridades competentes.
Este caso reabre el debate sobre la administración de justicia en Panamá y la necesidad de garantizar que las decisiones judiciales se basen en pruebas verificadas y en el respeto al debido proceso.
Mientras tanto, una familia sigue esperando respuestas, con una pregunta que permanece sin contestar:
¿cómo se sostiene una condena por homicidio cuando la supuesta víctima está viva?


