“Efecto Chiquita” golpea empleo formal y explica caída de cotizantes en la CSS, advierte especialista
Javier Collins Agnew La Verdad Panamá
La reducción de 12,853 asegurados activos en la Caja de Seguro Social (CSS) entre 2024 y 2025 no necesariamente refleja una contradicción con los anuncios oficiales sobre generación de empleo, sino el impacto directo del llamado “Efecto Chiquita”, provocado por la paralización de operaciones agrícolas en Bocas del Toro durante 2025.
Así lo explicó el analista laboral René Quevedo, al analizar el informe presentado por el director de la CSS, Dino Mon, ante la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo de la Asamblea Nacional.
El informe señala que la disminución de cotizantes ha sido interpretada como un síntoma de desaceleración en la creación de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, Quevedo sostiene que los datos no contradicen las cifras del Gobierno, sino que responden a factores distintos.
El presidente José Raúl Mulino había destacado recientemente la creación de más de 111 mil nuevos empleos en el último cuatrimestre de 2025, cifra que se basa en los 111,673 contratos laborales tramitados por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) entre septiembre y diciembre del año pasado, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
Pero, de acuerdo con Quevedo, la caída de cotizantes en la CSS tiene su origen en la pérdida masiva de empleos agrícolas tras la huelga contra la empresa Chiquita Panamá y los cierres de vías registrados entre abril y julio de 2025 en rechazo a la Ley 462 de la CSS.
Ese conflicto provocó el cese de operaciones de la compañía y la pérdida de 11,143 empleos agrícolas formales en la provincia de Bocas del Toro y la comarca Ngäbe Buglé.
Las consecuencias fueron aún más severas en esta última región, donde se perdió el 59% de todos los empleos formales en apenas 11 meses, entre octubre de 2024 y septiembre de 2025.
Durante ese mismo período, el país registró la desaparición de más de 60 mil empleos agrícolas, de los cuales un tercio eran formales.
Además, de los 21,734 empleos formales agrícolas del sector privado que se perdieron, dos de cada tres se concentraron en Bocas del Toro, Chiriquí y la comarca Ngäbe Buglé, evidenciando el fuerte impacto regional del conflicto laboral.
A pesar de este escenario y del aumento de la tasa de desempleo hasta 10.4%, Quevedo sostiene que la evolución del mercado laboral mantiene señales positivas, impulsadas por la mejora en la confianza económica, la inversión privada y el consumo.
Entre los indicadores que apuntan a esa recuperación destacan que los financiamientos bancarios al sector productivo crecieron 9% en 2025 respecto a 2024, mientras que el consumo mensual durante el segundo semestre fue 100 millones de dólares mayor que en el primero.
Asimismo, MITRADEL tramitó 11% más contratos laborales, los ingresos tributarios aumentaron 13.4% y las ventas de automóviles subieron 10.8% en comparación con el año anterior.
No obstante, el especialista subrayó que la gran interrogante que persiste en la población sigue siendo una sola: “¿Cuándo viene el chen chen?”.
Según Quevedo, la respuesta dependerá directamente de la rapidez con que se logre inyectar liquidez a la economía, condición clave para que el crecimiento macroeconómico se traduzca finalmente en dinero circulando en los bolsillos de los panameños.
En ese contexto, Quevedo señaló que el verdadero termómetro de la recuperación económica no estará únicamente en los indicadores macroeconómicos, sino en la capacidad del país para reactivar el movimiento del dinero en la economía real.
A su juicio, el desafío ahora es acelerar los mecanismos que permitan inyectar liquidez al sistema productivo, de forma que el crecimiento y las inversiones comiencen a reflejarse en más actividad económica, empleos sostenibles y mayor dinamismo en el consumo interno.
Solo entonces, advirtió que los panameños podrán percibir en su vida cotidiana que la recuperación económica dejó de ser un dato estadístico para convertirse en una realidad palpable.


