El bolsillo panameño en crisis: consumo cae en varios frentes
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El consumo de los panameños se derrumba. Gasolina, electricidad y transporte muestran caídas en lo que va del año, revelando que la crisis ya no es un dato técnico, sino una realidad que aprieta el bolsillo de miles de familias.
El economista Rolando Gordón advirtió que los hogares reducen cada vez más sus gastos en gasolina, electricidad, transporte y hasta en alimentos básicos, reflejando una contracción económica que golpea a la mayoría de los ciudadanos y que amenaza con profundizarse si no se toman medidas urgentes.
Menos gasolina, menos electricidad, menos transporte
Las cifras de los primeros siete meses del año muestran un panorama desolador. El consumo de combustible cayó, lo mismo que la facturación eléctrica, con especial impacto en los clientes residenciales.
A esto se suma una disminución de 3.3% en los pasajeros transportados por el Metro, lo que confirma una menor movilización de la población.
“Cuando la gente gasta menos en gasolina, en luz y hasta en transporte público, el mensaje es claro: hay contracción en los bolsillos de los panameños”, subrayó Gordón.
Puertos y comercio internacional también en retroceso
Los puertos panameños movilizaron en el mismo periodo casi 2% menos carga que el año pasado, reflejo de una caída en el comercio mundial.
Según Gordón, los aranceles impuestos a las exportaciones en Norteamérica han limitado el flujo de mercancías y Panamá, como hub logístico, resiente directamente ese impacto.
La construcción, motor apagado fuera de la capital
Otro de los sectores golpeados es la construcción. Mientras algunos proyectos estatales como el Metro mantienen actividad en la capital, en el interior del país la industria está “totalmente caída”, lo que frena uno de los principales generadores de empleo de corto plazo.
“Si no se reactiva la construcción más allá de la capital, será imposible absorber el desempleo y mejorar el ingreso de las familias”, advirtió el economista.
Inflación baja, pero a costa de una mala alimentación
En enero, la canasta básica costaba alrededor de 301 dólares y hoy muestra una leve disminución.
Para Gordón, esto no significa que la gente viva mejor: “Cuando hay crisis económica, lo primero que ocurre es que las familias comen peor. Compran menos, se alimentan mal y buscan precios más bajos”.
Aunque la inflación general se mantiene en niveles mínimos (entre 0.4% y 0.7%), la baja en el precio de los alimentos obedece a la disminución del consumo y no por un alivio real en los precios, dijo.
Además, en pequeños comercios y abarroterías de barrio, los productos suelen ser más caros que en las grandes cadenas, lo que golpea con más dureza a los sectores informales y de menores ingresos.
Turismo, hoteles y empleo en picada
El sector hotelero refleja otra señal de debilidad: la ocupación apenas alcanza 58%, muy por debajo de lo necesario para sostener empleo estable.
A juicio de Gordón, los programas de incentivos y subsidios que el Estado mantiene a industriales y comerciantes tampoco están cumpliendo su propósito.
“Se entregan millones en subsidios y exoneraciones, pero eso no se traduce en empleo ni inversión real. Hay que revisar esas políticas porque el país está perdiendo dinero sin mejorar la situación de la población”, enfatizó.
Educación técnica: la apuesta pendiente
El economista también hizo un llamado a priorizar la educación técnica y tecnológica, clave para que los jóvenes accedan a empleos de calidad en un mercado cada vez más competitivo.
“No podemos seguir graduando profesionales que el país no necesita. Se requiere invertir en institutos que formen técnicos especializados en informática, en nuevas tecnologías y en oficios que realmente demanden las empresas”, remarcó.
El riesgo de un retroceso histórico
Gordón comparó la coyuntura actual con los episodios de crisis que marcaron la década de los 80, cuando el país se vio obligado a recortar gastos sociales por la incapacidad de cumplir con el pago de la deuda externa.
“Estamos frente a señales de retroceso: alto desempleo, bajo consumo, falta de inversión y un Estado que sigue gastando sin ver resultados. Si no se corrige el rumbo, Panamá podría perder el grado de inversión y caer nuevamente en una espiral de estancamiento”, advirtió.
Llamado al Gobierno
El economista insistió en que la administración del presidente José Raúl Mulino debe enfocarse en atraer inversión extranjera, revisar los subsidios y apostar por sectores que dinamicen la economía, como construcción, turismo y educación técnica.
“Ojalá que el gobierno traiga inversión y que el presidente jale las orejas a quienes no están cumpliendo».
La población no aguanta más contracción. Es momento de generar empleo real o el país entrará en una crisis más profunda”, concluyó.


