El Niño sacude al agro alertan posible impacto en la comida y el bolsillo de los panameños
Mileyka Valdespino / La Verdad Panamá
La amenaza del fenómeno de El Niño podría golpear la producción de alimentos en Panamá. Productores advierten sobre menor disponibilidad de agua, mayores costos y posibles efectos en el abastecimiento nacional.
El sector agropecuario panameño enfrenta un panorama de incertidumbre ante la posible intensificación del fenómeno de El Niño, que ya empieza a evidenciar sus efectos en distintas regiones del país, especialmente en la reducción de las lluvias, el aumento de las temperaturas y el incremento de los costos de producción.
Productores de arroz, ganadería y porcicultura coinciden en que, aunque el fenómeno aún no ha sido declarado oficialmente en su fase más crítica, las condiciones actuales ya están impactando la producción de alimentos básicos y podrían generar presiones en el abastecimiento nacional en los próximos meses.
El presidente de la Asociación de Porcinocultores Unidos de Panamá, Juan Guevara, explicó que el impacto del clima seco y las altas temperaturas se ha sentido con mayor fuerza en las provincias del Arco Seco y en áreas de provincias centrales como Coclé, donde se han registrado temperaturas récord este año.
Según el dirigente, estas condiciones han obligado a los productores a incrementar el uso de sistemas de ventilación, rociadores de agua y otros mecanismos de control de temperatura para garantizar el bienestar animal, lo que ha generado un aumento significativo en los costos de producción.
“El impacto ha sido más fuerte en el Arco Seco. Los pozos se están agotando y se requiere mayor consumo de agua tanto para los animales como para la limpieza y control de temperatura”, señaló Guevara.
El productor también advirtió que, aunque los costos operativos han aumentado, el precio al consumidor no necesariamente seguirá la misma tendencia, debido a una sobreoferta de carne de cerdo en el mercado nacional.
Sin embargo, advirtió que el mayor desafío está en la sostenibilidad del sector ante el aumento de los costos energéticos e hídricos, especialmente en épocas de sequía prolongada.
Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos de Panamá (ANAGAN), Samuel Vernaza, advirtió que el país debe prepararse para un escenario climático que podría extenderse más allá de los próximos años, con impactos más fuertes en los periodos secos.
Vernaza explicó que el fenómeno de El Niño podría prolongar la época seca y reducir la disponibilidad de pasto y agua para el ganado, afectando directamente la productividad del sector.
Informó que el gremio presentó al Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) un plan integral con medidas para mitigar los efectos del fenómeno de El Niño en el sector. La propuesta, según explicó, busca fortalecer el apoyo al pequeño productor mediante acciones como la cosecha de agua, el establecimiento de bancos forrajeros y el acceso a financiamiento, con el objetivo de reducir el impacto de la sequía y garantizar la sostenibilidad de la producción ganadera en el país.
“El pequeño productor es el eslabón más débil y necesita apoyo directo del Estado para poder enfrentar este tipo de fenómenos climáticos”, sostuvo Vernaza.
El dirigente también advirtió que, ante una reducción de la oferta de ganado, los precios podrían aumentar, aunque insistió en que estos incrementos no deberían trasladarse de forma desproporcionada al consumidor final.
En el sector arrocero, el presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (APACH), Gabriel Arauz, detalló que las irregularidades en las lluvias han generado un fuerte impacto en la siembra y desarrollo del cultivo en distintas regiones del país.
Arauz explicó que este año se registró un retraso en el inicio de las lluvias, lo que provocó un atraso de aproximadamente 2,000 hectáreas en la siembra de arroz a nivel nacional, especialmente en zonas productivas de Chiriquí y otras provincias.
Este retraso, agregó, ha generado problemas en la germinación, dificultades en el control de malezas y un desarrollo vegetativo irregular en las plantaciones, lo que podría traducirse en menores rendimientos durante la cosecha.
“Las bajas precipitaciones han afectado la germinación y el control de malezas. Esto incide directamente en la producción final del arroz”, explicó.
En condiciones normales, la producción nacional oscila entre 95 y 105 quintales por hectárea, sin embargo, Arauz advirtió que estos niveles podrían disminuir debido a los efectos del clima.
Además, señaló que la reducción de la producción nacional podría tener implicaciones en el abastecimiento del país, por lo que considera necesario un monitoreo constante de inventarios y decisiones oportunas sobre importaciones.
El dirigente explicó que Panamá se abastece primero de la producción local, luego de importaciones ya pactadas y, finalmente, de compras adicionales aprobadas en la cadena agroalimentaria en caso de desabastecimiento.
Los tres sectores coinciden en que el clima será determinante para el comportamiento de los precios y la disponibilidad de alimentos en el país.
Mientras algunos rubros como el porcino actualmente no proyectan aumentos inmediatos debido a la sobreoferta, otros como el arroz y la ganadería podrían enfrentar presiones si continúan las condiciones de sequía.
Los productores también advierten sobre la necesidad de equilibrar las importaciones, ya que un exceso podría afectar al productor nacional, mientras que una insuficiencia podría generar escasez y alzas en el mercado local.
En medio de este panorama, los productores coinciden en que el respaldo del Estado será clave para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño.
A la vez solicitan el fortalecimiento del seguro agropecuario, el acceso a financiamiento a través de instituciones como el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), inversiones en infraestructura hídrica y una mejor planificación de la producción agrícola.
Asimismo, destacan la importancia de las alertas climáticas emitidas por el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), las cuales permiten a los productores ajustar sus calendarios de siembra y estrategias de manejo.
Con un escenario climático cada vez más incierto, el sector agropecuario panameño se prepara para enfrentar uno de los mayores desafíos de los últimos años, en un intento por mantener la estabilidad de la producción de alimentos y evitar un impacto mayor en la economía de los consumidores.


