Empresarios al borde del colapso: UNPYME denuncia cierre masivo de mipymes y alerta por crisis en Changuinola
Javier Collins Agnew / La Verdad Panamá
El presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (UNPYME), Franklin Martínez, advirtió que el país atraviesa una situación crítica, con un alarmante cierre de micros, pequeñas y medianas empresas a nivel nacional, y un escenario particularmente grave en Changuinola, provincia de Bocas del Toro, donde asegura que “ya no hay insumos, ni combustible, ni condiciones mínimas para operar”.
Martínez, conocido por su tono frontal, señaló que la crisis actual no se atiende desde las oficinas refrigeradas, sino recorriendo las calles y hablando con los emprendedores que cada día ven cómo sus ingresos se reducen en más de un 50%, comparado con años anteriores. “No es lo mismo escuchar un reporte técnico que caminar y ver empresas quebrando”, enfatizó.
En entrevista con La Verdad Panamá, Martínez dijo que la situación de Changuinola es un reflejo del colapso económico general. Aunque evitó dar una cifra exacta de cuántos negocios han cerrado en la región, destacó que “cada minuto que pasa, se apaga una empresa más”.
Desempleo, informalidad y efectos en cadena
El líder gremial denunció que cuando una empresa cierra, no solo se pierde un empleo formal, sino que esa persona entra a la fila del desempleo o pasa a la informalidad.
“Eso no es progreso. Eso es atraso y afecta toda la cadena de valor: los supermercados venden menos, los proveedores despachan menos, y la economía nacional se deteriora”, aseguró.
Martínez criticó también la falta de rumbo del país y lo comparó con un “hogar disfuncional”: “Aquí hay educadores que no educan, sindicalistas que actúan como partidos políticos, y políticos que no se involucran en lo que les corresponde”.
“No se castiga al poder, se castiga al vecino”
Martínez cuestionó duramente los cierres de calles y protestas que paralizan la economía. “Cuando se cierra una vía, no se le descuenta ni un centavo al presidente, ni a los ministros, ni a los dueños de las mineras. Los que sufren son la señora María que no puede abrir su fonda, el chinito que no puede vender y la empresa familiar que se ahoga porque no le llegan los clientes”, dijo.
“¿Usted puede despedir a su esposa del trabajo?”, preguntó el dirigente , al ilustrar que muchas mipymes son empresas familiares. “Eso es lo que está pasando. Están matando las empresas familiares por cerrar calles”, insistió.

Martínez también cuestionó la manipulación de temas ambientales, como la construcción del embalse en el río Indio, vital para garantizar el agua del Canal de Panamá. “El Canal necesita agua. Es nuestro mayor activo. ¿Vamos a permitir que colapse también por oponernos a todo?”, se preguntó.
Llamado al diálogo y a la sensatez
Finalmente, hizo un llamado a todas las partes a retomar el diálogo desde cada sector, sin politizar los temas. “Nosotros no queremos hablar de política. Queremos que nos dejen trabajar. Que nos permitan abrir. Que nos bajen las cargas. Que nos escuchen. Porque si se sigue destruyendo al sector productivo, el país entero va a colapsar”.
Martínez advirtió que la economía panameña no resistirá más pérdidas como las de la minera y la bananera, que en total dejaron más de 50 mil empleos directos e indirectos en el aire. “Esto no es sostenible. Estamos a tiempo de parar esta locura”.
El líder de Unpyme también defendió la legitimidad de los procesos judiciales en curso contra algunos manifestantes. “Cuando les toca ir ante la justicia, salen corriendo y dicen que los están persiguiendo políticamente. Pero no es persecución, es porque cometieron delitos. Eso no tiene nada que ver con política”, enfatizó.
Sobre el rol del sector que representa, Martínez afirmó que las pequeñas y medianas empresas son responsables del 70% del empleo en Panamá. “No somos microempresarios, somos grandes hombres y mujeres que salimos todos los días a mover la economía nacional”, afirmó con orgullo.
Lamentó que no se haya hecho una campaña de orientación clara desde el inicio sobre el contenido de la Ley 462, lo que, a su juicio, permitió que se impusiera una narrativa distorsionada. Sin embargo, consideró que aún hay tiempo para corregir y mejorar la comunicación sobre el alcance real de la norma.
Finalmente, hizo un llamado a la reflexión nacional: “Cerrar las calles debe ser la última opción, y yo no he visto que hayan agotado las anteriores. Es responsabilidad de los panameños leer las leyes antes de salir a protestar. Si mi hijo no puede llegar a su trabajo porque alguien cerró la calle, entonces no habrá sustento para su familia. Eso es la realidad”.
Martínez concluyó su intervención haciendo un llamado a la unidad nacional y al compromiso ciudadano. “Tenemos la suerte de vivir en el mejor país del mundo. Salimos de cualquier crisis cuando nos ponemos la camiseta de Panamá”, sentenció.


