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Chanchullo grande en contratos para recolección de basura en San Miguelito

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

La contratación excepcional utilizada por el Municipio de San Miguelito para sostener la recolección de basura tras el vencimiento del contrato principal en enero comienza a generar cuestionamientos  por las  disparidades entre el costo real del servicio y las asignaciones que luego se estructuran bajo esquemas de mayor alcance financiero durante la administración de la alcaldesa Irma Hernández, del movimiento independiente Vamos.

Documentos oficiales revisados por La Verdad Panamá muestran que durante diciembre de 2025 y enero de 2026 la alcaldía recurrió a procesos de contratación menor, con montos que no superan los B/.50,000 mensuales, lo que permite establecer una referencia concreta de cuánto cuesta el servicio según las propias empresas participantes.

Ofertas que fijan el precio real

En el Cuadro de Cotización N.º 026-2025, del 2 de diciembre de 2025, para el alquiler de maquinaria destinada a la recolección de residuos sólidos en puntos críticos del distrito, participaron:

PRONTO ASEO, S.A. – B/.49,933.92

ECO-SEPTIC PANAMÁ CORP. – B/.48,920.40

RELLENO TRANSPORTE Y EQUIPO, S.A. – B/.49,784.96

ROCA ATLÁNTICA, S.A. – B/.47,450.13

La adjudicación fue otorgada a ROCA ATLÁNTICA, S.A., al presentar el precio más bajo.

Posteriormente, en el Cuadro de Cotización N.º 001-2026, del 2 de enero de 2026, para jornadas extraordinarias de limpieza, compitieron:

RELLENO TRANSPORTE Y EQUIPO, S.A. – B/.51,000.00

ROCA ATLÁNTICA, S.A. – B/.47,296.64

Nuevamente, la adjudicación recayó en ROCA ATLÁNTICA, S.A..

En ambos procesos, el propio municipio reconoce que con entre B/.47 mil y B/.50 mil mensuales puede ejecutarse el servicio de apoyo a la recolección de basura.

La brecha que enciende alertas

Fuentes internas de la Contraloría General de la República indicaron que el foco de atención aparece cuando esas referencias de costo se comparan con esquemas contractuales que luego escalan a cifras mucho mayores.

“Si las empresas dicen que el servicio cuesta cerca de 50 mil dólares al mes, cualquier estructura que termine multiplicando ese valor sin una modificación real del alcance debe ser explicada con claridad”, señaló la fuente a La Verdad Panamá.

Indicó que, proyectando esos valores, tres empresas a B/.50,000 por seis meses no superan el millón de dólares, mientras que los esquemas que se analizan en el municipio rondan los B/.3.8 millones.

“Esa diferencia obliga a revisar si hubo fraccionamiento, ampliaciones sin sustento técnico o una distorsión entre la oferta inicial y el pago real”, sostuvo.

Urgencia no es licencia financiera

El contrato regular de recolección de basura en San Miguelito venció en enero, lo que llevó a la alcaldía a utilizar contrataciones “puente” para no suspender el servicio. Sin embargo, la fuente de la Contraloría advierte que la emergencia no elimina la obligación de coherencia financiera.

“La urgencia sirve para no parar la recolección, no para perder la lógica de costos. Si ayer costaba 47 mil, no puede mañana costar cuatro veces más sin una justificación documentada”, explicó.

Añadió que cuando se repiten las mismas empresas en procesos menores y luego aparecen montos globales muy superiores, corresponde revisar todo el ciclo: oferta, adjudicación, adendas y pagos.

Auditoría forense

Se conoció que se procederá con una auditoría forense para dar con el fondo de estos procesos, a todas luces en contravía de la transparencia que debe imponerse en las contrataciones con el Estado.

“No basta una auditoría administrativa. Se requiere una auditoría forense que cruce ofertas, tiempos, beneficiarios, responsables y modificaciones contractuales”, indicó.

“Cuando los números no conversan con la lógica del servicio, el problema deja de ser contable y pasa a ser institucional”, concluyó.

Vamos se vendió como la opción limpia y transparente. Pero una cosa es el discurso y otra manejar millones. En San Miguelito, la basura ya es la primera prueba de si la coherencia aguanta cuando el dinero entra en escena.