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Gabriel Cajiga, director del Ifarhu: «Nos encontramos una institución desordenada, con pagos atrasados y excesos que comprometen su sostenibilidad»

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

El director general encargado del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (Ifarhu), Gabriel Cajiga, reconoció la difícil situación que enfrenta la entidad, tras haber heredado una institución marcada por excesos en el otorgamiento de beneficios, pagos atrasados y procedimientos desfasados que afectan a miles de estudiantes y familias en todo el país.

«Sabemos que la institución tiene una mala reputación, la población lo sabe. Hubo un otorgamiento desmedido de beneficios en la administración pasada que ha afectado seriamente las finanzas de la institución.

Esto ha generado investigaciones por parte del Ministerio Público y auditorías que adelanta la Contraloría General de la República», afirmó Cajiga.

El director encargado subrayó que, pese a este panorama, su misión es ordenar y sanear el Ifarhu. «Tenemos que pagar lo que debemos, y digitalizar procesos que hoy operan enteramente en papel, desde las firmas hasta el procesamiento de pagos y entrega de cheques.

Esto perjudica directamente a los beneficiarios, porque vemos largas filas y personas recibiendo cheques que a veces no pueden cobrar en su totalidad», explicó.

Adiós a los auxilios discrecionales

Cajiga anunció que, desde el pasado 2 de enero, quedó eliminado el auxilio económico discrecional, figura que había sido utilizada de manera descontrolada y que, según el director, terminó afectando la credibilidad de la institución.

«El auxilio económico desaparece en su figura discrecional, pero entendemos que era una herramienta para enviar estudiantes al extranjero.

Por eso hemos fortalecido el concepto de beca a través de concursos públicos. Ahora, mediante convocatorias, los estudiantes podrán aplicar tanto a becas nacionales como internacionales», explicó.

La nueva política de becas se basa en una tabla de ponderación: 80% mérito académico y 20% necesidad socioeconómica en el caso de becas por mérito, y a la inversa para las becas socioeconómicas. «Esto permitirá garantizar transparencia y que el tráfico de influencias no siga imperando por encima de la meritocracia», añadió Cajiga.

Pagos atrasados y compromisos financieros

Uno de los principales retos que enfrenta la institución es el retraso en los pagos de becas.

Según Cajiga, al momento de asumir la dirección, se encontró con pagos pendientes correspondientes a becas vigentes desde 2023 y pagos de nuevas becas 2024.

«En enero hicimos varios pagos, incluyendo el primero de las becas nuevas 2024, y esta semana iniciamos el segundo pago.

Estamos desembolsando más de 92 millones de dólares para beneficiar a más de 700,000 estudiantes, incluyendo el programa Pase-U y becas nuevas.

Sin embargo, todavía quedan pendientes el último pago de las becas vigentes y el tercero de las becas nuevas 2024», detalló.

Cajiga reconoció que este nivel de compromisos financieros es resultado de una administración pasada que otorgó más de 97,000 nuevos beneficios en un solo año, cuando la capacidad promedio del Ifarhu era de 40,000.

«Ese aumento del 100% sobrepasó la capacidad financiera de la institución y comprometió las finanzas por los próximos tres a cuatro años», alertó.

Digitalización y eliminación progresiva de los cheques

El director también se refirió al desafío logístico y financiero que representa la entrega de cheques físicos.

Actualmente, el Ifarhu procesa más de un millón de pagos al año, pero solo alrededor de 240,000 se realizan mediante transferencias bancarias; el resto se entrega en cheques, lo que retrasa los pagos y aumenta los costos.

«La eliminación total del cheque no será posible, porque hay áreas apartadas donde se seguirá utilizando. Pero ya estamos en conversaciones con el Banco Nacional para la adquisición de 250,000 nuevas tarjetas de clave social.

Esperamos que entre junio y julio de este año podamos iniciar esta transición, haciéndolo de forma progresiva por regiones», indicó Cajiga.

Sin nuevas convocatorias hasta ponerse al día

Al ser consultado sobre cuándo se abrirán nuevas convocatorias de becas, Cajiga fue claro: «No podemos abrir nuevos concursos hasta ponernos al día con los pagos pendientes. Sería irresponsable ofrecer más beneficios cuando aún tenemos atrasos.

El 2025 será un año apretado para nuevos becarios, pero ya estamos planificando junto al Ministerio de Economía y Finanzas para que en 2026 podamos normalizar la situación y no afectar a estudiantes que realmente tienen el mérito y la necesidad».

Finalmente, el director reiteró que cualquier irregularidad en el otorgamiento de beneficios será responsabilidad del Ministerio Público y de la Contraloría.

«Nuestro papel es garantizar que quienes ya tengan becas cumplan con sus compromisos. Si no presentan los documentos requeridos, se procederá a la cancelación y devolución del beneficio», advirtió.

La reestructuración del Ifarhu, la digitalización de sus procesos y el saneamiento financiero avanzan, pero, según palabras del propio director Cajiga, el camino es largo y requiere disciplina administrativa y compromiso con la transparencia.